Opinión

EQUIVOCADA

La Comisión Nacional de Elecciones de Morena podría desconocer el acuerdo que tomaron “los amigos de Pablo” encabezados por la gobernadora, y exigir respeto a  los acuerdos del Consejo Nacional.

Gerardo Fernández Noroña no requirió mucha retórica para definir la actitud de la gobernadora Sansores de acelerar los tiempos políticos de su partido, para imponer como su probable sucesor al aún presidente municipal de El Carmen, Pablo Gutiérrez Lazarus. “Está equivocada” subrayó, Y planteó que se debió escuchar a la militancia mediante encuestas, y también valorar la opinión de sus aliados, en este caso, el PT y el PVEM.

El secretario de Movimientos Sociales del Comité Nacional de Morena, Manuel Zavala Salazar también difirió de la jugada impulsada por Sansores San Román, a favor de Gutiérrez Lazarus, y desde la sobriedad y contundencia de los estatutos de su partido, recordó que “En Morena las candidaturas se definen por el método de encuesta”, y de su ronco pecho exclamó: las candidaturas se definen con transparencia.

Como para ponerle más sabor al caldo, el dirigente estatal del Partido del Trabajo, José Antonio Gómez Saucedo, posteó en sus redes sociales una frase que también suena a reproche. “Estoy confundido. Es Pablo o No es Pablo”, lo que encendió una mecha de reclamos de los chairos morenistas a los que controlan al PT.

En el fondo la situación es la misma: la gobernadoras Sansores se equivocó al querer dar un golpe de Estado a los estatutos de su partido, al querer pisotear los acuerdos del Consejo Nacional, y al querer imponer a quien podría ser su sucesor en el cuarto piso.

No es un planteamiento que surja de los periodistas críticos o de los líderes de los partidos adversos a Morena. No. Ese reclamo, esa observación, ese señalamiento de que las cosas no se hicieron bien, surge desde adentro, desde la casa y desde los aliados.

Es probable que esta ola de inconformidades contra el intento de madruguete laydista, aumente en las próximas horas. Necesariamente tendrá que conocerse la postura de la Comisión Nacional de Elecciones y lo más seguro es que desconozca el acuerdo que tomaron “los amigos de pablo”, encabezados por la gobernadora, y que ordene que se respeten los acuerdos del Consejo Nacional.

Y si Layda Elena cree que con eso se habrá salido con la suya para eliminar a Pablo e imponer a Liz, hay que decirle que hasta ese cálculo podría ser erróneo, pues ambos podrían ser eliminados por haber usado recursos públicos para promoverse y por otras razones violatorias de sus propios estatutos. Y entonces sí, el tercero en discordia podrá empezar de cero, pero sin el lastre de la mandataria poniéndole piedras por todos lados. Al tiempo.

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