Opinión

VOCERO CÍNICO Y SINVERGÜENZA

En la Administración pública no basta con objetar. Es más, hasta es inútil hacerlo. Mientras se cuente con el cariño, la amistad o por lo menos el respaldo del jefe –en este caso, de la jefa—no pasa nada…

Cuando alguien pierde el piso, se extravía de la realidad cotidiana, vive la fantasía que él mismo se fabrica, y se conforma con la mediocridad de su desempeño, continuará sumergiéndose en el fango y los resultados de su trabajo serán siempre nulos.

Es el caso del director de la Unidad de Comunicación Social, Walther David Patrón Bacab, quien en el culmen de la arrogancia, y con el afán de defender la ineptitud de la secretaria de Turismo, Ada Rubí Solís Peniche, y la cobardía para comparecer del director del Instituto de la Juventud, Guillermo Novelo, salió a presumir que él tampoco es experto en el área donde se desempeña –periodismo, comunicación, imagen política de su jefa, relaciones públicas, etcétera—y que nadie lo ha objetado por eso.

El razonamiento lógico de Walther David es sencillo, pero extremadamente mediocre: mal de muchos, consuelo de tontos. O peor aún,  todos podemos estar contentos, mientras nadie objete nuestra ineptitud.

Pero en la Administración pública no basta con objetar. Es más, hasta es inútil hacerlo. Mientras se cuente con el cariño, la amistad o por lo menos el respaldo del jefe –en este caso, de la jefa—no pasa nada, y que ladre medio mundo.

El problema viene cuando se tiene que entregar resultados. Porque a las oficinas principales de las dependencias públicas no se va a vegetar, o a grabar contenidos para las redes sociales, en donde lo que importe sea la promoción de la imagen personal, no de la institución a la que representa, como le ha pasado a Ada Rubí.

En el caso de Walther el asunto es peor. Porque si bien es cierto que tiene maiceado a gran parte de los medios digitales con mayor presencia en el Estado (y hasta los de la familia del propio funcionario, los cuales tienen nula penetración),  y que por eso no le han “objetado” nada, sí hay otros criterios más objetivos de evaluación de su desempeño, los cuales confirman que en Comunicación Social hay un reverendo inepto.

De entrada, la imagen pública de su jefa, la gobernadora Sansores, anda por los suelos. La percepción de inseguridad en Campeche es de los más altos del país, y la propia Ada Solís se ha quejado de que no hay campañas de promoción y de difusión de los atractivos del Estado.

Y esas funciones le corresponden a Walther Patrón, por lo que sí hay razones suficientes para “objetar” la mediocridad, o total inutilidad de su desempeño.

¿Qué no se ha gastado el 80 por ciento de su presupuesto en Comunicación Social? ¿O que ahora se gasta menos que antes?

¿Y eso qué? Los resultados a la vista confirman que la estrategia que se ha seguido para la comunicación política de los logros de este Gobierno  es un rotundo fracaso.

Se entiende que eso no lo perciba Walther, porque no entiende del tema. No sabe. No está capacitado. Y a eso se debe la mala imagen que ha venido arrastrando su jefa, y a eso obedece también que su pretendida candidatura a diputado local se encamine a otro fracaso, porque nadie lo conoce, sus campañas de promoción no funcionaron.

¿Qué nadie ha objetado su mal desempeño? Puede ser. A lo mejor a todos los campechanos nos convenga, pues así nos convencemos todos los días que ya no deben seguir en sus cargos, y que hay que optar por el cambio.

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