OPINIÓN: NO SEÑORA PRESIDENTE, QUE NO LA ENGAÑEN | Por Sara Escalante Flores
Activista de “Ciudadanos por Campeche”
11/10/26
No señora Presidente, que no la engañen y que no le hagan decir barbaridades en sus mañaneras. El grave problema del sistema de salud en México no es por el algoritmo de las redes sociales, no es porque nos persigan con información.
La realidad es que un día sí y otro también nos enteramos de falta de atención médica, de quirófanos en buenas condiciones, de médicos y especialistas, de insumos básicos para cirugías, de medicamentos, de tratamientos oncológicos para personas con cáncer y lo que es peor, para los niños que padecen ese terrible mal, y todo esto en sus hospitales públicos.
Si usted pudiera escuchar de viva voz en la puerta de cualquiera de esos nosocomios a las personas que ahí padecen, escuchar cómo los mandan a comprar lo que hace falta, a esa gente que sobrevive económicamente y que hace un gran sacrificio por sus familiares enfermos.
No todos los mexicanos tienen sueldos de funcionarios para consultar en hospital privado, y menos ahora que muchos privados han encarecido sus servicios ante el aumento de la demanda de quienes, al no ser atendidos en los públicos, se endeudan para recibir un servicio que es obligación del Estado.
No se vale que, como lo hizo en Campeche hace unos días y en Hidalgo, le quiera dar la vuelta al tema intentando darnos atole con el dedo diciendo que en salud su gobierno va muy bien.
La realidad es otra y usted lo sabe, por eso las recientes protestas de los trabajadores de la salud a los que hacen trabajar en pésimas condiciones, las recientes muertes de bebés en algunos estados por falta de mantenimiento, atención y sanidad.
En el caso del IMSS, su protesta no es solo por salarios dignos, sino para tener la posibilidad de atender con todo lo necesario a los miles de mexicanos que acuden.
Con la salud no se juega y su gobierno lo hace voluntaria o involuntariamente, lo que no la exime de responsabilidad.
Ya es tiempo de que enfrenten esta situación, que en lugar de programitas sociales paliativos como el de enfermeros casa por casa empleando jóvenes que no pueden resolver situaciones difíciles, pero que sirven más bien como programa proselitista para ganar votos y engañar a nuestros adultos mayores.
Ya es hora de que los recursos se utilicen realmente y de manera prioritaria en la salud de los mexicanos, derecho fundamental de todo ser humano.
Su cuarta transformación tiene esta delicada deuda con el pueblo mexicano.
Mientras no se vean resultados ninguna cifra alegre ni mensaje mañanero será suficiente.
Primero los pobres… ¿lo recuerda?

