Opinión

LA CLOACA DE LA POLÍTICA | 22 DE ABRIL DE 2026

Marcela Muñoz es de las funcionarias estatales más desprestigiadas del Gobierno de Campeche. Probablemente más que la gobernadora o a lo mejor ambas comparten a partes iguales ese honor.

DESPRESTIGIADA

El equipo de asesores mediáticos de la secretaria de Protección y Seguridad Ciudadana, Marcela Muñoz Martínez, difundió una fotografía en que se le ve recogiendo basura en algún sector de la ciudad, probablemente el malecón.

Las decenas o cientos de reacciones, comentarios y burlas de los cibernautas fueron totalmente negativos. Ni los bots ni los troles ni las cuentas falsas que opera Walther Patrón la pudieron rescatar de la andanada de señalamientos en su contra.

Eso nos permite confirmar que a pesar de los pesares, y de que su equipo de asesores la ha puesto hasta a besar infantes, abrazar abuelitas o barrer las calles, no han podido encontrar la cuadratura al círculo para rescatar algo de la imagen positiva que pueda ayudarla en sus probables aventuras electorales.

Marcela Muñoz Martínez es una de las funcionarias estatales más desprestigiadas del Gobierno de Campeche. Probablemente más que la gobernadora o a lo mejor ambas comparten a partes iguales ese enorme repudio popular que le prodigan los campechanos.

Y vaya que tienen razón en esa evaluación de ambas personalidades. Una, la gobernadora, porque ha preferido los sentimientos de su corazón y sus cariños personales hacia la guanajuatense, en lugar del Estado de Derecho y la evaluación objetiva de sus (nulos) resultados, y la otra, porque se ha dejado apapachar y consentir por su jefa, en lugar de preocuparse por ganarse el respeto del ciudadano con acciones ejemplares.

Pero no se le pueden pedir naranjas al chechén, y por eso es que su pésimo y desastroso desempeño, así como la prepotencia con que actúa, la corrupción que ha mostrado y el inexplicable enriquecimiento inexplicable que se observa a simple vista, la colocan como la secretaria del gabinete peor evaluada y más repudiada por la población.

A estas alturas ya es muy difícil contrarrestar esa percepción popular, por lo que el grito de “fuera Marcela, fuera Marcela” que se escuchó de miles y miles de voces durante las marchas de apoyo al movimiento de los policías, aún resuena en la cavidad craneal de la guanajuatense, y aún se palpa en los comentarios de la gente a las publicaciones en redes sociales cada vez que la quieren promover.

Tal vez aún está a tiempo de renunciar y regresarse a su tierra con las alforjas repletas del botín, antes de que se le empiecen a promover recursos legales para sancionarla penalmente. Y es que los primeros resultados de las cuentas públicas de la dependencia a su cargo, son muy elocuentes y no dejan lugar a dudas de que ella será una de las más sancionadas una vez que se retire ese manto protector que la encubre.

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