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EXPEDIENTE | MÁS MENTIRAS DE MARCELA: MÓDULO FANTASMA EN ZOH LAGUNA

Para mantener la narrativa de que Campeche sigue siendo uno de los estados más seguros del país, el Gobierno de la señora Sansores recurrió a la estrategia de no abrir carpetas de investigación ante las denuncias ciudadanas que se reciben en la Fiscalía Estatal, “gracias” a lo cual, han podido presumir una ficticia reducción en la incidencia delictiva.

El colmo ocurrió el pasado viernes 29 de mayo, cuando motosicarios acribillaron en Ciudad del Carmen al abogado Édgar José Palma Moreno, pero tal homicidio no fue reportado al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que lleva un conteo diario de los ilícitos que se registran en territorio nacional. A menos que el reconocido y respetado abogado carmelita haya resucitado sin que nosotros nos enteremos, no hay razón lógica para ocultar su ejecución.

El objetivo es maquillar la realidad en Campeche, y de paso, darle una manita de gato al desempeño desastroso de la señora Marcela Muñoz, secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, pues eliminando los delitos que se registran, ocultándolos o negándose a atender las denuncias ciudadanas, suponen en el Gobierno que bajará en Campeche la percepción de inseguridad.

Lo peor del tema es que mientras que por un lado tratan de ocultar la realidad y esconder las cifras reales de la incidencia delictiva, por otra parte, los mismos esbirros de Marcela intentan presentar “logros” que no existen o que no funcionan tal y como ellos presumen.

Es el caso del módulo policial que recientemente se “inauguró” en el ejido Álvaro Obregón, mejor conocido como Zoh Laguna, en el Municipio de Calakmul.

De acuerdo con el periodista Manuel Centurión, “el pasado 28 de abril del 2026, la administración municipal inauguró con bombo y platillo el módulo policial en Álvaro Obregón (Zoh-Laguna). Las fotos salieron hermosas, pero la seguridad duró lo que tardó en apagarse el flash.

Los vecinos confirman que las patrullas y los policías desaparecieron en cuanto la comitiva oficial regresó a la cabecera. Hoy, el recién estrenado módulo es un cascarón vacío, abandonado.

“¿A esto le llaman seguridad pública para 84 comunidades y siete colonias? Dos patrullas municipales, tres patrullas estatales y 20 Elementos en total. ¿Cómo piensan estirar cinco patrullas para todo Calakmul? ¿O los números mágicos solo cuadran en campaña?”

La publicación del periodista Manuel Centurión levantó airadas críticas en toda la región Sur del Estado, porque salió a flote otra mentira más de la Administración de la señora Layda Sansores, y otra simulación de su ineficiente secretaria de Seguridad, Marcela Muñoz.

Recuérdese que a raíz de la llegada de la nueva Administración estatal en septiembre de 2021, los módulos de policía que se encontraban en las colonias consideradas “focos rojos” desaparecieron misteriosamente. Solo quedaron las casetas vacías y las arañas instaladas en los rincones de esos edificios.

Además se retiraron los retenes que había en las carreteras federales y solo quedaron operando aquellas casetas que también fungían como filtros de revisión zoosanitaria, en donde los policías sólo están de ornato, jugando sus teléfonos o enamorando a las lugareñas.

¿Cuál fue la razón de que se flexibilizara la vigilancia en esos módulos policiacos y en los retenes de seguridad en carreteras federales y estatales? Los malpensados dirían que se despejaron los caminos para que los mafiosos pudieran movilizar sin riesgo sus cargamentos —droga, armas, indocumentados, etcétera— y que a cambio de eso se “mocharan” generosamente con quienes tomaron la decisión.

La consecuencia inmediata de esa “estrategia” de la guanajuatense era de esperarse: aumentó el narcomenudeo en las colonias, crecieron los robos, hay más violaciones y las ejecuciones se han podido concretar “gracias” a la ausencia de patrullas y vigilantes.

Por eso no extrañó que el módulo de vigilancia en Zoh Laguna solo sirviera para la foto. Algo tiene que presentar en su informe de Gobierno la gobernadora antes de irse de vacaciones en agosto, y Marcela tiene ahí una razón más para justificar el millonario presupuesto del que dispone y que se alimenta tanto de aportaciones estatales como federales.

A Layda y a Marcela no les importa que ese módulo en Zoh Laguna, tan indispensable ante el auge de la delincuencia organizada, se mantenga vacía, y que el número de patrullas y elementos asignados a esa vasta zona, sea la más desnutrida de todo el Estado, pues la función de ambas comadres no es reforzar la vigilancia y la seguridad, sino al contrario, abrir el camino a sus socios para que puedan realizar sus negocios sin que nadie los moleste.

Preocupante situación sin duda alguna, pero que refleja la realidad de las estrategias de seguridad en Campeche. Todo lo hacen al revés, no para mantener esa práctica que le achacan a nuestro gentilicio, sino para que la guanajuatense no se meta en problemas con los grupos delictivos que operan en la entidad, y con quienes todo apunta a que tiene convenios bajo el agua.

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