Opinión

LA CLOACA DE LA POLÍTICA | 13 OCTUBRE DE 2026

Si Morena está muy mal en Campeche, es por culpa cien por ciento de la gobernadora. Y también porque Erick Reyes solo se ha dedicado a hacer negocios y a enriquecerse escandalosamente…

CUÑA PARA ERICK

La llegada a Campeche del diputado federal poblano Eduardo Castillo López como delegado especial del Comité Ejecutivo Nacional de Morena,  confirma lo que todos los morenistas campechanos han estado repitiendo desde hace varios meses: que el chilango Erick Alejandro Reyes León ha tenido un pésimo desempeño.

Que le hayan puesto cuña al payasito chilango demuestra que las cosas tampoco están bien en Morena-Campeche, donde las deserciones son cosa de todos los días, y en donde jamás de los jamases se ha implementado ninguna estrategia de reconciliación o, por lo menos, de sanar heridas y cerrar cicatrices.

No, la enorme soberbia de Reyes León jamás le permitiría pedirle perdón a la militancia por el pésimo trabajo que ha desarrollado.

Al igual que todos los foráneos que llegaron a Campeche con el Gobierno de la señora Sansores, Erick Reyes cree que está haciendo un trabajo excepcional y que todo marcha sobre ruedas-.

Pero la llegada del diputado federal Eduardo Castillo López le ha mostrado que está muy equivocado.

Y no es que el poblano sea la salvación para Morena. En primera porque quien decide en Campeche es la señora Sansores. Y esté él o cualquier otro delegado especial, las cosas seguirán iguales. O se ajustan a los caprichos de la gobernadora o se regresan por donde vinieron o se encierran en su hotel para desempeñar su papel meramente decorativo.

Si Morena está muy mal en Campeche, es por culpa cien por ciento de la gobernadora. Y también porque Erick Reyes solo se ha dedicado a hacer negocios y a enriquecerse escandalosamente sin importarle el destino de las siglas que tiene a su cargo.

Resulta por demás curioso que, al día siguiente que el “delegado especial” hizo un llamado a la reconciliación y pidió a los que se fueron de Morena que regresen,  la icónica activista de la residencia civil, Guadalupe Nagarían se haya marchado a Movimiento. Ciudadano, en lo que ha sido uno de los golpes más contundentes a la soberbia de Layda Sansores.

Eso, a pesar de que Lupia es solamente una más de las activistas y luchadoras de la resistencia civil pacífica que recibieron maltrato y desdén por parte del “gobierno del cambio”.

Allá en el fondo de la militancia subyace una enorme decepción hacia la gobernadora. La ven protegiendo y solapando la ineptitud de Marcela Muñoz, el saqueo de los foráneos en las finanzas estatales, la soberbia de Erick Reyes mal dirigiendo al partido y la ingratitud de la  gobernadora hacia quienes daban la vida por su lucha. Y de la decepción al voto de castigo solo falta llegar al día de las elecciones.

Si Morena quiere reorientar el rumbo en Campeche tiene que extirpar a ese cáncer que lo está carcomiendo por dentro. Tienen que pedirle a la gobernadora que se vaya y junto con ella, todos los foráneos que se han encargado de convencer a los campechanos de que, votar por Morena es  lo peor que han hecho y que pudieran hacer en 2027.

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