EL VALOR TARDÍO DE UN PERDÓN: EL COLAPSO DE MORENA EN CAMPECHE Y LA TRAICIÓN A SUS BASES | Por: Manuel Centurión | Calakmul al Día
La llegada del diputado poblano Eduardo Castillo López a tierras campechanas huele a desesperación .
No es un simple ajuste de estrategia
; es la clara señal de una sucesión anticipada
ante el inminente naufragio político de la gobernadora Layda Elena Sansores.
El Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena ya busca salvavidas , lanzando su cobijo al alcalde de Carmen, Pablo Gutiérrez Lazarus .
Pero para entender por qué la cúpula tuvo que importar a un “árbitro” foráneo de urgencia
, hay que destapar la cloaca de abusos y soberbia del dirigente estatal, el “chilango” Erick Reyes .
El secuestro del partido no es de ayer .
Desde inicios de 2021 , a las verdaderas bases morenistas —los luchadores sociales que se partieron el lomo y aguantaron estoicamente los embates del viejo régimen — se les dio una patada en la cola.
Nombres de peso como Patricia León o Manuel Zavala Salazar entre muchos otros fueron desplazados y despojados de los derechos que ellos mismos conquistaron en las calles.
La cacería de brujas fue tan despiadada que muchos fundadores se vieron forzados al exilio político en Yucatán, Quintana Roo y Tabasco.
Los que se quedaron, fueron aplastados y condenados al ostracismo, tragándose la rabia bajo la ingenua esperanza de que la tormenta pasaría.
Pero la soberbia no conoce límites.
Llegó el 2024 y el flamante presidente estatal, lejos de buscar la reconciliación o rescatar a la base histórica, pisó el acelerador de la tiranía. Arremetió con todavía más saña contra los morenistas de cepa y aplastó a cualquiera que se atreviera a cuestionar su mediocridad directiva.
¿El resultado? Dinamitó al partido desde adentro, multiplicando el descontento de una militancia y de nuevos adeptos a los que simplemente se les cerró la puerta en la cara.
Para blindar su dictadura de papel, Reyes y su camarilla construyeron una muralla de adulación tóxica alrededor de Layda Sansores. A base de chismes, intrigas,
descalificaciones y difamación diaria, lograron aislar por completo a la gobernadora de la cruda realidad de Campeche.
Le vendaron los ojos.
Hoy, cualquier militante que intente romper ese cerco para gritar la verdad es automáticamente linchado y tachado de “traidor”.
Por eso, la desbandada masiva de hoy no es sorpresa para nadie: es la consecuencia lógica de la asfixia de derechos políticos
El pueblo se asqueó de mendigar un espacio en la casa que ellos mismos construyeron.
Ante esta fractura irreparable, las exigencias resuenan:
¿Dónde demonios estuvo el CEN de Morena durante estos cinco años de atropellos?
¿Por qué se aferran a mantener al frente al chilango Erick Reyes cuando ya hizo pedazos al partido?
Guárdense sus disculpas institucionales, porque llegaron demasiado tarde. Los campechanos tienen memoria, están hartos de la imposición, y están más que decididos a cobrar la factura
dándole a la dirigencia nacional y a Erick Reyes una sopa de su propio y amargo chocolate.

