EN LAS TRIPAS DEL JAGUAR: 02 DE JULIO DE 2026
POR MOCHES, 5 AÑOS SIN ATRAER INVERSIONES.
Desde que se hizo público el audio del sobrino carpintero millonario, Gerardo Seso Loco Sánchez Sansores, pidiendo moches para otorgar permisos de construcción en la delegación Álvaro Obregón, Layda Sansores debió sacudirse sus “asesorías e ideas” para tratar de generar confianza y atraer inversionistas. Lejos de hacerlo, designó secretario de Economía a un expresidiario acusado de pedir moches de Odebrecht para aprobar la reforma energética de Peña Nieto.
Y como negociar inversiones con un secretario que porta brazalete electrónico no genera confianza, Layda Sansores ha fracasado cinco años en brindar seguridad y certezas a los empresarios que buscaban nuevos mercados. La única excepción fue la cementera Cruz Azul que compró la extinta Monserrat, en una operación en la que el Gobierno de Todos los Corruptos Sansores fue completamente ajeno.
Otros dos factores que han contribuido a inhibir la inversión son: la corrupción que impera en el Poder Judicial y la negativa reputación de la secretaria de Seguridad, Marcela Muñoz Martínez, a quien se vincula con grupos del crimen organizado, los cobros de derechos de piso y las extorsiones. Por esta triste realidad seguimos decreciendo, en caída libre hasta que se largue esta camorra de bandidos.
DECRETO DE ASUETO PARALIZA ECONOMÍA LOCAL.
Con el innecesario asueto burocrático decretado al calor de la emoción del futbol, la irresponsable Layda Sansores demostró que maneja el gobierno como si fuera su feudo particular. Después de la victoria de la selección nacional ante Ecuador, partido que disfrutó en una Concha Acústica repleta de empleados de gobierno, la mediocre mandataria, ansiosa por recibir aplausos, promulgó el asueto.
En ningún momento consideró las repercusiones de su impulsiva decisión, que la economía de Campeche decrece desde que inició su nefasta administración y que depende mayormente del gobierno. Su irresponsable decreto populista tendrá repercusiones en los comercios locales, que verán paralizada la economía local. Pero ¿se podía esperar más de quién nunca se preparó para gobernar?
Limitada por sus estudios de educación y psicología, que nunca forjaron en ella una profesión, Layda Sansores gobierna sin estrategias de crecimiento. Sus pocos conocimientos de política económica se limitan a pedir diezmo de todo, y para que no se diga que es una corrupta, favorece a empresas foráneas en la asignación de obra pública, contratación de servicios y compra de insumos, socavando la frágil economía local. Sus trágicos resultados están a la vista.

