Opinión

¿Por qué la engañan?

Quien promovió esas encuestas está traicionando a la gobernadora Sansores y está actuando en contra del llamado a la unidad que tanto enfatizó la mandataria campechana…

En los días recientes se han difundido dos encuestas en donde, una vez más, se coloca a la secretaria de Gobierno, Liz Hernández, como la mejor posicionada de entre los morenistas para aspirar a la candidatura al Gobierno del Estado.

Ciertamente que no se trata de consultoras o encuestadoras de prestigio, sino empresas que quieren posicionarse en el mercado y que seguramente obtuvieron contratos del Gobierno del Estado, de Morena o de alguno de los aspirantes, por sus bajos precios.

Sin embargo, llama la atención que, sea quien sea que haya contratado esas encuestas y quien haya autorizado su difusión, se saltó las trancas que había colocado la gobernadora Layda Sansores para “en unidad”, cerrar filas en torno a la figura de Pablo Gutiérrez Lazarus.

Es decir, quien promovió esas encuestas está traicionando a la gobernadora Sansores y está actuando en contra del llamado a la unidad que tanto enfatizó la mandataria campechana.

Pero hay por lo menos otros dos escenarios diferentes a la “traición”.
Una, es que la propia Liz Hernández aún mantiene la esperanza de quedarse con la postulación, y que de común acuerdo con la propia gobernadora, quien acostumbra jugar a dos aguas, hayan operado la realización de los dos sondeos y su posterior difusión. El principal argumento para esta jugada, es que se le podría caer la candidatura a Pablo Gutiérrez.

La otra hipótesis es que se trata de jugar con el corazón de ambos. Por un lado, engañando a Liz Hernández para hacerle creer que aún puede suceder el milagro de su destape y posterior postulación, y por el otro lado, mantener en jaque a Pablo y hacerle sentir que no tiene nada seguro aún, y que en cualquier momento lo pueden sacar de la jugada.

¿Tiene alguna relación la difusión de estas encuestas con el público desaire que le prodigó doña Liz a Walther Pátrón?

Puede ser porque se supone que el vocerito oficial fue uno de los primeros que se le voltearon y abandonaron el barco de Liz, con la esperanza de colgarse del tren llamado Pablo Gutiérrez. Si ella le pidió a Walther que publique las dos encuestas citadas y no quiso hacerlo, entonces se entiende el porqué de ese desplante de la funcionaria.

Por lo pronto una cosa sí es cierta: no hay nada definido en Morena y la postulación de Pablo sigue haciendo aguas, Además, es falso que haya unidad, porque cada quien sigue jalando por su lado, y el que prefiere ser perro que campechano aún no se cuadra incondicionalmente a los deseos de la gobernadora.
Así que, vale la pena repetirlo: la moneda sigue en el aire.

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