MÁS MILLONES, MAS OCURRENCIAS EN SEGURIDAD PÚBLICA EN CAMPECHE Y EL RESULTADO MÁS EJECUCIONES Y LA PÉRDIDA DE LA CONFIANZA CIUDADANA.
El cinismo gubernamental tiene un límite, pero las páginas de propaganda financiadas con el erario de Campeche insisten en rebasarlo. El reciente “comparativo” difundido en redes sociales para lavar la imagen de Marcela Muñoz Martínez, confrontando su gestión con la de Doctor en Derecho Procesal Penal Jorge Argáez Uribe, no es más que una bofetada a la inteligencia de los ciudadanos.
Intentaron vender un éxito de escritorio y terminaron exhibidos en la plaza pública digital. Les fue, legítimamente, como en feria.
La estrategia del régimen actual se resume en una fórmula matemática perversa: a mayor presupuesto, mayor ocurrencia; a mayor tecnología, mayor baño de sangre y nulos resultados. Lo digo e insistiré “ni que le de todo un ejército podrán contener la delincuencia, porque no tiene ni idea de lo que es la seguridad o son complices de delincuentes”.
Nos quieren apantallar con un catálogo de juguetes nuevos. Presumen la transición del C4 al C5, la instalación de “Puntos de Monitoreo Inteligente”, cámaras de solapa y la pomposa cifra de 476 millones de pesos invertidos. Sin embargo, omiten la verdad más elemental de la seguridad pública: las cámaras no detienen las balas si no hay una estrategia detrás, y los uniformes nuevos no compran la paz si la corporación está moral e institucionalmente podrida desde la cabeza.
El modelo de Marcela Muñoz ha sustituido la inteligencia policial por la ocurrencia mediática y el control territorial por el maquillaje estadístico. Presumen programas con nombres de telenovela como “Mujer Valiente” o “Código Zazil”, mientras las calles del estado —antes oasis de tranquilidad nacional— se han convertido en el escenario de ejecuciones a plena luz del día, cobros de piso y balaceras que hoy ya forman parte de la cotidianidad campechana.
Con el Cuco Argáez Uribe, con un presupuesto austero y un C4 limitado, Campeche era seguro porque se conocía el territorio y se respetaba a la escala policial; hoy, con bolsillos llenos, el estado vive la peor crisis de violencia de su historia moderna.
El colmo del descaro es colgarse medallas de “bienestar policial” (gimnasios, nutriólogos y psicólogos) cuando todavía arrastran el estigma y la indignidad del operativo fallido en el penal de Kobén en 2024, que dejó en evidencia el desprecio de los mandos foráneos hacia la integridad de sus propios elementos. Esas “mesas de atención ciudadana en territorio” de las que tanto alardean no son más que templetes electorales; la realidad se mide en las esquinas, en los comercios extorsionados y en el miedo latente de la población.
La propaganda oficial afirma que Campeche sigue estando entre los estados con menor incidencia delictiva del país por mero volumen neto. Lo que no dicen es que el crecimiento porcentual de delitos de alto impacto es catastrófico para nuestra escala local. No nos comparen con estados del norte; compárennos con el Campeche que nos arrebataron.
El repunte en la percepción de inseguridad medido por el INEGI no es un invento de la oposición: es el termómetro real de un pueblo que se sabe indefenso.
Gobernar a base de ocurrencias millonarias tiene un costo que hoy se paga con vidas.
Ningún algoritmo de inteligencia artificial ni ningún “punto de monitoreo” va a frenar el avance del crimen organizado si la cabeza de la Secretaría de Protección y Seguridad Ciudadana (SPSC) sigue operando para la fotografía y de espaldas a la realidad campechana. El veredicto de las redes sociales fue implacable porque la ciudadanía ya no consume infografías: consume la cruda y violenta realidad que se respira al salir de casa.
La Paradoja de los Datos Oficiales vs. Realidad.
El análisis del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y el INEGI revela cifras que explican el enojo de la población.
Inconsistencia y repunte delictivo.
Reportes periodísticos señalan que durante los primeros años de la gestión actual, la medición del delito en Campeche mostró un incremento del 360% en carpetas de investigación debido a ajustes y rezagos en los registros.
Violencia con armas de fuego:
Entre 2025 y lo que va de 2026, el SESNSP contabilizó 249 carpetas de investigación por delitos con armas de fuego, de las cuales 78 corresponden a homicidios dolosos y 5 a feminicidios registrados principalmente en el último año. Esto rompe con el estándar histórico de paz en la entidad. El “Efecto Maquillaje” nacional: Aunque oficialmente Campeche cerró el año anterior como el tercer estado con “menor incidencia delictiva” del país por volumen neto de delitos (representando solo el 0.28% nacional), para los habitantes locales la cifra es alarmante porque la delincuencia de alto impacto prácticamente no existía en el estado.
Percepción Ciudadana.
Datos INEGI 2025-2026). La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI confirma las fluctuaciones y el descontento social generalizado: Periodo de Medición Percepción de Inseguridad en San Francisco de Campeche. Impacto Social. Septiembre 2025, 57.1%Preocupación latente en colonias periféricas. Diciembre 2025, 62.6%Incremento del 5.5% tras cierres de año violentos. Marzo 2026, 55.1%Ligera baja estadística, pero con escepticismo ciudadano.
Del reportero del crimen

