LA INFLUENCER
No elegimos a una influencer sino a una gobernadora cuyo primer objetivo debió ser el trabajo, dar resultados, rendir cuentas claras, en lugar de estar preocupada por juntar likes o aglutinar a más seguidores…
–“Ahora resulta que todas las encuestas donde la Tía aparece hasta el fondo de la tabla, con un promedio de reprobación ciudadana del 80 por ciento, están equivocadas, pues a la gobernanta la adora al pueblo a tal grado que es la que tiene más seguidores en sus redes sociales, sobre todo en Facebook y en X que antes era twitter” narró entre mordaz e irónico el bolero don Memín.
–“Sí escuché la desafortunada declaración de su vocerito la Chacha Walas, respondió de inmediato doña Chela. Yo no sabía que la popularidad o el respaldo ciudadano se medía por esas vías, porque según yo, que me crié a la antigua, el respaldo ciudadano se gana en la calle, con el trabajo, con resultados, no protagonizando escándalos que luego se suben a las redes sociales”.
–“El alumno más aventajado del Tarado sin Cerebro, o sea el tal Kiwi, demuestra una vez más que la comunicación no es lo suyo, que él es cualquier cosa menos un comunicólogo, y que es un completo ignorante, ya que el número de seguidores de una persona o de una página no es equivalente a respaldo o apoyo, sino muchas veces curiosidad e incluso morbo. Lo que debe contabilizar ese vocerito fracasado, es cuántas veces se la han mentado esos seguidores que dice tener, tal vez con eso se dé una idea de si la quieren o la repudian” externó el poeta Casimiro.
–“Pero además existen granjas de bots, observó el viejo Julián. Si doña Jaguara tiene más de 800 mil seguidores en Facebook, habrá que ver cuántos son gente de carne y hueso y cuántos son cuentas falsas que se rentan para aplaudirla y para atacar a sus adversarios. Qué mal que el vocerito se autoengañe y que engañe a su jefa. Por eso están tan mal las cosas” aseveró.
–“Pero además, intervino don Memín, el Kiwi se olvida de los básico, pues los ciudadanos no elegimos a una influencer o a una personalidad de las redes sociales, sino a una gobernadora cuyo primer objetivo debió ser el trabajo, dar resultados, rendir cuentas claras, en lugar de estar preocupada por juntar likes o aglutinar a más seguidores”.
–“Por eso las cosas están de cabeza, aseveró Casimiro. Aún recuerdo cómo presumía su sobrino, el Tarado sin Cerebro, cada vez que la Tía se convertía en trending topic (o sea tendencia en las redes sociales) por alguna burrada cometida, por alguna estupidez que dijo o porque le sacaron algunos de sus trapítos sucios. El sobrino se regocijaba, porque todos estaban hablando de ella, lo que nunca sopesaron es que hablaban pestes de ella y que la convirtieron en una de las políticas más repudiadas del país”.
–“Mientras no nos salga como el senador Larroña, que esas prendas de oro que valen más de medio millón de pesos, se los compra la Tía con sus regalías por su actividad como creadora de contenido, porque no se lo va creer ni su abuela!” remató enojada una vez más doña Chela.

