Opinión

EL VERDADERO PLAN B

Como en el juego de ajedrez, cada uno de los líderes parlamentarios y partidistas mueven sus piezas conforme a sus intereses, los cuales no solo son inmediatos sino sobre todo a futuro.

El respaldo que le dio la bancada de Movimiento Ciudadano a la aprobación del Plan B en la Cámara Federal de Diputados, ha desatado una ola de especulaciones en Campeche y en el país, que desembocan en la hipótesis de una probable alianza entre los naranjas y los guindas.

El diputado Pablo Vásquez, de Moci, justificó su voto a favor de la reforma porque busca la reducción del gasto público y rechazó que represente una alianza en automático con el partido oficial y sus aliados, que son el PVEM y el PT.

Moci es la sexta fuerza parlamentaria en la Cámara de diputados, que domina abrumadoramente Morena con 253 curules; el PAN le sigue con 70; el PVEM con 62; el PT con 49; el PRI tiene 37 y Moci suma apenas 28 legisladores federales.

Fue Alejandro Moreno Cárdenas el que acusó a los mocistas de traición, y hasta desplegó una campaña para hacer creer que en Campeche también se daría una alianza en la elección por venir, lo que calificó prematuramente como una “traición”.

La verdad de las cosas es que como en el juego de ajedrez, cada uno de los líderes parlamentarios y partidistas mueven sus piezas conforme a sus intereses, los cuales no solo son inmediatos sino sobre todo a futuro.

En Campeche, las diferencias entre Movimiento Ciudadano y el partido Morena son irreconciliables y suponer desde ahora que podría haber colusión entre ambos para mantener al morenismo en el poder es desconocer la realidad histórica por el que está viviendo Campeche.

Claro, puede hablarse de alianzas a nivel nacional, no para que Moci y Morena vayan juntos al proceso electoral, sino para frenar los abusos que el Gobierno de Layda Sansores ha cometido, y las campañas anticipadas y llenos de derroche en que incurren los “referentes” guindas.

Puede trabajarse un acuerdo nacional, por ejemplo, para que Layda Sansores deje el Gobierno antes que termine su mandato, a fin de tener en el Poder Ejecutivo a una persona más sensata, menos arrabalera y visceral en la toma de decisiones que repercuten en la gobernabilidad del Estado.

Creer, como Alito, que Moci y Morena van a pactar una elección a modo, es justificar desde ahora una derrota segura que podría sumergir a los priístas en lo más bajo de las preferencias ciudadanas, y es un pretexto, además, para no ir juntos en la alianza que desde diciembre pasado convocó Eliseo Fernández, y que con tanta simpatía habían recibido líderes como Ricardo Medina Farfán.

El verdadero Plan B podría ser un acuerdo en los altos niveles, para que se acepte el resultado real de los comicios de 2027, que anticipan la inminente derrota de Morena en Campeche, y esto último es algo que muchísimos campechanos desean.

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