CISMA EN EL CONGRESO
Habrá que ver hacia dónde jalan las dos diputadas dimitentes, para definir si es obligatorio el reajuste estructural en el Congreso, es decir, si el control o no de la Junta de Gobierno cambia de manos y de partido.
La renuncia a la fracción parlamentaria de Morena de las diputadas Maricela Flores Moo y Gladys Sofía Rivera López provocará un grave cisma en el Congreso del Estado, que pone en riesgo el control del Congreso por parte de la bancada morenista.
Ahora, más que nunca, el actual presidente de la Junta de Gobierno y Administración, el morenista Antonio Jiménez Domínguez, se encuentra en riesgo de sufrir un auténtico golpe de Estado y quizá sea hora de hacer un recuento serio: ¿cuántos diputados quedan en su bancada?
Si oficialmente contaba con 10 diputados a su lado, con la salida de Maricela Flores Moo y Gladys Rivera, la situación cambia de manera desventajosa para Jiménez. Habrá que ver hacia dónde jalan las dos diputadas dimitentes, para definir si es obligatorio el reajuste estructural en el Congreso, es decir, si el control o no de la Junta de Gobierno cambia de manos y de partido.
Si Flores Moo y Rivera López deciden alinearse a la bancada mocista, ésta crecería a 12 diputados locales, mientras que Morena se quedaría con 14. Pero de éstos, ¿cuántos realmente permanecen leales a Jiménez Gutiérrez? Cuando mucho ocho. Los demás son “laydistas”, o por lo menos han definido su total lealtad a la gobernadora, no a Antonio Jiménez.
Aún no es un hecho que Marisela y Gladys Sofía se alineen a la bancada mocista, pero todo apunta a que así será. Ambas enfrentan obstáculos en sus distritos para aspirar a otros cargos. Flores Moo quiere la alcaldía de Calakmul, pero el dirigente de Morena, Erick reyes, ya le prometió la reelección a Guadalupe Acevedo, actual alcaldesa.
Gladys Rivera por su parte, aspira a ser presidenta de la Junta Municipal de Sabancuy y seguramente que con su empuje lograría la municipalización de esa vasta región que ya merece ascender de categoría, pero lo han frenado por el pánico político de que los carmelitas reaccionen con votos de castigo a cualquier intento de cercenarles “su” territorio.
Rivera enfrenta el cacicazgo que ha instaurado en Sabancuy la regidora en funciones de presidenta, Angélica Herrera Canul, quien desea seguir controlando esa región y no precisamente por afán de servicio, pero tiene en frente a la diputada que ha mostrado valentía, arrojo e inteligencia, y una capacidad política muy superior a quien detenta actualmente el poder en Sabancuy.
Pudieran ser cosas menores, pero si juntamos todos los conflictos internos que enfrenta Morena, las renuncias de militantes y la misteriosa irrupción de aspirantes a todos los cargos, lo que al traste con el llamado a la unidad, entonces tenemos que ese partido está trabajando todos los días no para conservar el poder, sino para entregarlo a otra fuerza partidista, lo que, en el fondo, nos conviene a todos, porque el actual régimen ha resultado un total fracaso.

