Opinión

LA CLOACA DE LA POLÍTICA | 5 DE OCTUBRE DE 2026

El logo “Amor por Carmen” representa una abierta violación a la ley; simboliza la prepotencia de quien se pasa las leyes por donde le plazca y que cuenta con la gobernadora para cometer todo tipo de atropellos.

APOLOGÍA DEL DELITO

Los asesores políticos de Pablo Gutiérrez Lazarus están plenamente convencidos, de que a través del reparto masivo de playeras con el lema “Amor por Campeche” (o “amor” por X o Y municipios), va lograr ganarse el afecto, y quizá el voto de los ciudadanos.

Sus panegiristas a sueldo incluso presumieron en sus redes sociales cómo un grupo de sus activistas se dedicó a distribuir esas camisetas durante el evento en que la alcaldesa de Campeche, Biby Rabelo de la Torre rindió su segundo informe en el malecón.

Consideraron un logro que la gente agarrara las playeras, aunque no se observa en las imágenes que alguien –ni siquiera un palero—se haya puesto la camiseta.

Se entiende que el objetivo central de estas acciones es el posicionamiento de la marca Los asesores pablistas necesitan que se identifique a Gutiérrez Lazarus con ese emblema: “amor por Campeche…”, “Amor por Carmen…”; “Amor por Champotón”, etcétera.

Y esa es una pretensión peligrosa.

No hay que olvidar que el origen del nombre “Amor por Carmen” proviene de una ilegalidad en que aún se encuentra el ayuntamiento carmelita.
En un abierto desafío a la Agencia Reguladora del Transporte del Estado de Campeche (Artec), Gutiérrez Lazarus puso en servicio decenas de unidad de transporte urbano con ese nombre: “Amor por Carmen”.

No cumplieron ni con los trámites necesarios, ni operaban con las concesiones legales. Pablo se pasó las leyes por el arco del triunfo, y creó una empresa paramunicipal, que recibía dinero público del Ayuntamiento, pero que no le rendía cuentas a nadie. O sí, a él mismo, solamente a Pablo.

Hay quienes sospechan que el origen del dinero para la elaboración y reparto masivo de playeras, es el que pagan los isleños por transportarse en autobús de un lado a otro.

Mientras que la Artec se dedicó a perseguir a los mototaxistas del camino Real, y a los prestadores del servicio de transporte mediante aplicaciones de internet, a los autobuses de Pablito les permitió operar impunemente. Obviamente con la venia de la gobernadora.

No tiene el Ayuntamiento del Carmen facultades para otorgar concesiones para el servicio de trasporte urbano, pero eso no le importa a Gutiérrez Lazarus. La señora Sansores ya le dio patente de corso para que haga y deshaga a su antojo.

Así, el logo de “Amor por Carmen” representa lo mismo una abierta violación a la ley; simboliza la prepotencia de un servidor público que se pasa las leyes por donde le plazca, y promueve a un candidato que cuenta con el apoyo de la gobernadora para cometer todo tipo de atropellos.

Obviamente que la gobernadora busca impunidad y continuismo, mientras que pablo pretende asumir el poder absoluto, para continuar incurriendo en abiertas violaciones a la ley.

En este contexto, hay que entender que “Amor por Carmen” o “Amor por Campeche”, es sinónimo de abuso de autoridad, de corrupción, de impunidad y de contubernio con lo peor que le ha pasado a Campeche.

Conociendo este antecedente, ¿habrá alguien en su sano juicio que se atreva a votar por un tipo que ha hecho de la violación a las leyes la base de su crecimiento político?

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