EXPEDIENTE | EL DERROCHE DE LAYDA SANSORES EN EUROPA
A la gobernadora de Campeche, Layda Elena Sansores San Román no le importa ser exhibida traicionando en las tiendas más prestigiosas de Europa, los principios de austeridad y justa medianía que han venido exigiendo para los servidores públicos morenistas, el expresidente López Obrador, y la presidenta Claudia Sheinbaum.
No es que no tenga derecho a disfrutar de los ‘beneficios de la revolución’ o que disponga de recursos suficientes para darse ese y otros lujos, como terca y estúpidamente ha venido reclamando el senador Gerardo Fernández Noroña, a quien, por cierto, cada día le salen más propiedades, como al nopal.
El tema aquí es el deber moral de la congruencia. Y es obvio que ni Fernández Noroña ni la gobernadora Layda Sansores, ni muchos otros servidores públicos morenistas pueden presumir que poseen tales valores.
Ya hemos planteado en este espacio las múltiples propiedades y la gran fortuna económica que ostenta la señora Sansores y su familia. Gasolinerías, terrenos, ranchos, edificios, departamentos, etcétera, obtenidos gracias al saqueo de su padre cuando fue gobernador de Campeche entre 1967 y 1973.
De eso se basan sus defensores de oficio cuando aseguran que Layda Elena puede darse el lujo de viajar a Europa cuantas veces quiera, pues sus finanzas personales le permiten para eso y más.
Pero el problema es, una vez más, la incongruencia, pues la hoy mandataria fue calificada en su momento como “Lady Facturas”, cuando una investigación periodística demostró que entre 2016 y 2017 facturó al Senado de la República gastos personales por más de 700 mil pesos.
Aunque ella argumentó que se trataba de compras para entregar en la posada del personal administrativo del Senado, una leve revisión de los artículos facturados —por ejemplo tintes para el cabello del que acostumbra usar, desodorantes personales, etcétera— desmintió su intento de defensa.
Por eso, cuando ella y sus defensores sostienen que sus viajes y gustitos por Europa y otros países los paga con sus recursos, hay suficientes razones para dudar de la veracidad de esos dichos.
Latinus, el diario Reforma y otros medios de información e influencers, han mostrado evidencias del más reciente periplo de la señora Sansores y de su familia por la madre patria. Apenas el miércoles pasado la exhibieron de compras en exclusivas tiendas de Madrid, como El Corte Inglés o la boutique Gianvito Rossi, donde se dice que los zapatos más baratos cuestan mil euros, es decir, alrededor de 19 mil pesos.
Está claro que la mandataria morenista no fue a esas tiendas a comprar despensas para repartir entre la clase proletaria, o regalos diversos para entregar en las comunidades indígenas de la entidad, entonces ¿vale la pena exhibirse de esa forma y traicionar con cinismo y desvergüenza los principios que presuntamente abandera su partido?
¿Le cuesta tanto entender a la señora Sansores que ese tipo de conductas no representan ninguna primera, segunda o cuarta transformación, sino que repiten los mismos patrones de conducta de los gobernantes prianistas que tanto repudia ella y los suyos en el discurso?
Por eso es bueno que le hayan puesto marcación personal a su reciente viaje a Madrid, y que hayan tapizado los postes de esa ciudad con afiches o carteles en donde se le buscaba como si fuera delincuente. Que entienda de una vez que el pueblo está cansado de autoridades que pregonan una cosa y hacen otra.
Y no es que no tenga derecho a vacacionar. Lo malo en su caso, es que son muy frecuentes esos descansos, y lo peor de todo es que no hay mérito alguno para que se compense pagando esos lujos ostentosos con recursos del erario.
Por cualquier lado que se vea, ha sido un rotundo fracaso el Gobierno de Layda Sansores, quien peca de incongruente al decir un día que no tiene dinero “ni para pagar la luz”, y al día siguiente aborda un viaje lujoso a Europa acompañada de su hermanita Laura y de dos o tres integrantes más de su familia.
¿Le pidió permiso al Congreso para ausentarse del país? ¿Dónde está el oficio que lo prueba? ¿A quién designó para estar al frente del changarro mientras ella se dedicaba a vacacionar? Eso tampoco está claro y si bien es cierto que el Estado lleva sin conducción cinco años, desde su llegada al poder en septiembre de 2021, eso no justifica que se vaya de paseo dejando el barco al garete.
Es una tremenda irresponsabilidad, que lamentablemente ya no nos asombra, porque aún le queda poco más de un año, para superarse a sí misma, y cometer cada vez peores estupideces.

