EXPEDIENTE | CON GUTIÉRREZ LAZARUS, CONTINUISMO SANSORISTA
Aunque el virtual candidato de Morena a la gubernatura de Campeche, Pablo Gutiérrez Lazarus quiera sacudirse el sello de Layda Sansores que tiene marcado en la frente, la historia le recordará siempre que, si no fuera por la gobernadora, desde el año 2021 estuviera en la cárcel.
El desglose de esta fase que Pablito quisiera desaparecer de por vida, ya la conocemos todos.
En 2020, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) interpuso denuncias penales en contra del exalcalde carmelita, Pablo Gutiérrez Lazarus, por no pagar las cuotas retenidas a los trabajadores con un acumulado de más de 360 millones de pesos durante su primer periodo como alcalde, de 2015 al 2018.
Además, dejó una deuda de 87 millones de pesos por no cubrir el Impuesto Sobre la Renta (ISR), con lo que también el SAT le inició procedimientos legales.
Ante estas graves irregularidades, la Auditoría Superior del Estado de Campeche denunció en 2020 a Gutiérrez Lazarus ante la Fiscalía Anticorrupción del Estado de Campeche por los delitos de peculado y uso indebido de facultades y atribuciones, durante el lapso de 2015 a 2018.
La Fiscalía Anticorrupción continuó con el procedimiento y fue en 2021 cuando se logró obtener la orden de aprehensión.
Cercado por estos multimillonarios desvíos, Gutierrez Lazarus promovió ante el Juzgado Segundo de Distrito con sede en la ciudad de Campeche dos recursos de amparo indirecto, el primero con número 1264/2020 dirigido a Juez Primero de Control del Sistema de Justicia Penal y el segundo con número 1270/2020 contra la Fiscalía General del Estado de Campeche.
Así, amparado y con el cuento de que era un “perseguido político de Alito Moreno”, el panista vio en Morena su tabla de salvación, le prometió un caudal de votos y logró que lo postularan como candidato en 2021.
Pero fue gracias a la intromisión de cientos de tabasqueños como “turistas electorales” y la compra masiva de votos, como pudo ganar su elección e inyectarle sufragios a Layda Sansores para que lograra su obsesión vitalicia de llegar a la gubernatura de Campeche.
Desde entonces, los procedimientos penales contra Gutiérrez Lazarus se detuvieron y el desfalco de más de 447 millones de pesos al IMSS y al SAT se envió al archivo muerto, gracias a las conexiones de Sansores con el corrupto Gobierno de López Obrador.
Aunado a eso, el Gobierno de Layda Elena decidió inyectarle recursos multimillonarios al Municipio carmelita. No para que hiciera obras que impulsaran el desarrollo de la isla y de sus comunidades, sino con objetivos meramente cosméticos: pintar de colores las calles y avenidas, entregarle oportunamente las aportaciones de asfalto de Pemex para bachear y otros recursos adicionales para maquillar la ciudad.
También le concedió facultades extralegales, como permitirle operar una empresa transportista con autobuses que fueron adquiridos con recursos municipales, pero cuyas cuentas de ingresos las siguen manejando como un negocio privado.
No es que Layda supiera desde 2021 que Pablo Gutiérrez era su mejor opción para la gubernatura, no. Simplemente que lo consideró siempre el gran aliado que le permitió ganar Carmen y sus distritos electorales para mantener la mayoría en el Congreso en los comicios de 2024.
Layda vio en Pablito a un gran activo electoral, capaz de operar la obtención de miles de votos en su Municipio, y por eso no lo dejó ir, y al contrario, abanicó sus aspiraciones, al tiempo que alentaba también a sus propios delfines, en especial su sobrino Gerardo Sánchez Sansores, “Seso Loco” y Elisa María “Liz” Hernández Romero.
Al final, como ya hemos visto, se impuso la decisión de la gobernadora Sansores. El Comité Nacional de Morena pisoteó sus propios requisitos de no impulsar candidaturas con pruebas de deshonestidad y se tragó sus más encendidos discursos contra el “prianismo” al respaldar a alguien que surgió del PAN y que jamás ha defendido los ideales de la 4T.
Pero lo peor no es eso, sino que Morena y la gobernadora Sansores desean que nos gobierne un tipo probadamente incapaz, que a lo largo de los años en que fungió como presidente municipal mostró ineptitud en el ejercicio de la administración pública, que no acostumbra rendir cuentas de los recursos que ejerce y que tampoco acata las resoluciones de los órganos de impartición de justicia.
¿Algún parecido con el Gobierno que ha desempeñado la señora Sansores?
¡Exacto!
Pablo representa la continuidad del Sansorismo en Campeche. No solo va a terminar de arruinar las finanzas estatales como lo hizo con los presupuestos municipales del Carmen, sino que también pretende seguir gobernando —si gana la elección— con el mismo estilo de Layda Elena, incluso hasta con varios de los que integran su gabinete.
Pero Campeche no soportará otros seis años de pésimo Gobierno, de persecución y venganzas políticas, y de corrupto manejo financiero.

