Opinión

EN LAS TRIPAS DEL JAGUAR  | 20  DE ABRIL DE 2026

CSP TROPIEZA CON SU LENGUA EN BARCELONA

¿Quién le habrá escrito a Claudia Sheinbaum el discurso que leyó en Barcelona? Parecía que escupía para arriba: “Vengo de un pueblo que ha aprendido a resistir sin odiar, a defender sus derechos, a creer en la paz…” ¿creerá que no la odian los mexicanos que tienen que resistir las desapariciones forzadas que su gobierno se niega a combatir, o los que ven pisoteados sus derechos por su sistema judicial del acordeón, o los que perdieron la paz porque su 4T abraza a los delincuentes?

“Vengo de un pueblo que reconoce su origen en las grandes culturas originarias, aquellas que fueron acalladas, esclavizadas y saqueadas…” Esa cultura es la misma que Sheinbaum calla cada vez que le reclaman su indiferencia ante los desastres naturales, la misma que ella calla cuando protestan por las arbitrarias acciones de sus gobernantes. Esa misma cultura hoy sobrevive esclavizada en la informalidad laboral a la que la condenó la 4T, sin prestaciones ni derechos laborales con los cuales aspirar a un mejor futuro.

Pero peor aún, esa misma cultura está siendo saqueada como nunca a través del huachicol fiscal, con el que su gobierno y el de López Obrador están robando el petróleo al país y condenándolo al rezago eterno. Sheinbaum buscó hacer leña del árbol caído, pero ella ha resultado peor. Por cierto, no se equivoca cuando dice que “hay memorias que no se conquistan”, pues los mexicanos jamás olvidarán el desastre que les dejará Morena.

DISCURSO DESCRIBE NUESTRA DESGRACIA

Paradójicamente el mismo caso se refleja aquí en la entidad, con una gobernadora que cree que no la repudian los campechanos que ven pisoteados sus derechos por pensar diferente, que perdieron la paz desde que llegó Marcela Muñoz a la Secretaría de Seguridad, y que tienen que resistir sus arbitrariedades, como sucede con las inclemencias climáticas de un Ko’ox mal planeado, las inundaciones que acarreó su Tren Ligero o las decenas de muertes en accidentes ocasionados por el pésimo estado en que el Tren Maya dejó las carreteras.

Como nunca en su historia, la azorada sociedad campechana es acallada, esclavizada y saqueada por el nefasto Gobierno de Todos los Sansores, que ha recibido y desaparecido los más de 125 mil millones de pesos que ha recibido en sus presupuestos y que no se ven reflejados en ninguna obra o acción, mientras la economía estatal se hunde en el peor decrecimiento de que se tenga registro.

Periodistas y críticos son acallados y perseguidos, las nuevas generaciones se ven forzadas a emigrar a otros lugares que ofrezcan mejores oportunidades, pues aquí sólo se puede aspirar a una esclavizante plaza en el gobierno. Y como la memoria que no se conquista, sin duda el sexenio de Layda Sansores pasará a la historia como el peor que hemos tenido.  

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