BARCO DE PARAPETO
A falta de obras y acciones de Gobierno, se les ocurrió construir a toda prisa ese adefesio e inyectarle diez millones de pesos para justificar los desvíos. Ya tiene algo qué presumir en su quinto informe…
–“Que finalmente concluyeron los trabajos de construcción del barco de hojalata que se encuentra colocado en el malecón con el objetivo de atraer a miles y miles de turistas, bromeó el regordete bolero don Memín, quien reveló, conforme a sus “otros datos”, que ya hay reservaciones de vacacionistas de Alemania, Francia, España, Francia y hasta de Inglaterra, para que viajen a Campeche a tomarse la foto con una réplica de aquellas épicas naves filibusteras”.
–“Usted lo dirá de burla querido compadrito, respondió indignada doña Chela, pero desde el pasado sábado, cuando se develó la magna obra del sexenio, hay largas filas de ciudadanos, turistas y curiosos para conocer esa inigualable obra de arte, que además, va ser objeto de estudio de prestigiadas escuelas de diseño y márqueting del Viejo Continente, por las novedosas tecnologías utilizadas para su construcción”.
–“Yo lo que creo, apuntó escéptico el viejo Julián, es que esa obra va ser inspeccionada pero por los auditores de las instituciones que se encargan de fiscalizar cómo se ejerce el dinero público. Su costo, cercano a los 10 millones de pesos supondría que para su edificación se recurrió a incursiones de diamantes y otras piedras preciosas, porque así a simple vista parece el esqueleto de lo que habría sido un barco pirata, pero que a todas luces no sirve ni para carro alegórico del sábado de bando”.
–“Lo que ustedes no entienden, moderó el poeta Casimiro, es que ese es un barco de parapeto, es decir, a falta de obras y acciones de Gobierno, se les ocurrió construir a toda prisa ese adefesio e inyectarle diez millones de pesos para justificar los desvíos. Por lo menos ya tiene algo qué presumir en su quinto informe la Tía Gobernanta” complementó.
–“Y súmenle la otra ocurrencia de la secretaria de Turismo de cabello remolacha que puso en servicio autobuses para vender boletos y lo calificó de algo extraordinario, único en el mundo, según sus propias palabras. Me imagino que también hay largas filas para la adquisición de esos tickets” se mofó una vez más don Memín.
–“Son ustedes unos verdaderos mal pensados, detractores de nuestra tierra y enemigos del progreso, acusó molesta doña Chela, ya los veré con la cola entre las patas cuando ambos proyectos empiecen a dar resultados, y veamos a las multitudes de turistas visitando el barco de metal, y comprando sus boletos parta nuestros atractivos turísticos en esos camioncitos que puso en servicio la pelirroja promotora de turismo”.
–“Antes que nos veas con la cola entre las patas, lo que va usted a ver querida comadre, contestó don Memín, es al barco de metal convertido en chatarra por el salitre, y a los autobuses donde venden boletos prestando servicio en las colonias populares para desquitar la inversión. Cuando las cosas se hacen sin la debida planeación terminan en fracasos rotundos” vaticinó.

