LA CLOACA DE LA POLÍTICA | 6 DE BARIL DE 2026
¿Fue el propio Pablito el que les ofreció una mesada mayor para que exhibieran públicamente a su adversaria por la candidatura? En este juego de suciedades y estiércol, nada se puede descartar.
FACTUREROS DEL BIENESTAR
Salió a flote en Ciudad del Carmen, una parte de la pus que acompaña a la precampaña de la precandidata oficial a la Gubernatura, Liz Hernández. Un grupo de matraqueros, o “periodistas” de la nueva era que se alquilan al mejor postor, empezó a revelar públicamente la forma como acordaron promocionar la imagen dela abanderada, a cambio del pago de 4 mil pesos mensuales.
Parecería una suma irrelevante, pero a la falta de honestidad, de verticalidad y de objetividad, a estos comunicadores de la nueva era los dotaron de amplia corrupción, por lo que cada uno de ellos maneja por lo menos cuatro o cinco paginitas digitales, a cada una de las cuales le asignaron cuatro mil pesos, por lo que si hacemos la suma, veremos que ya no es tan raquítica.
Pues bien, a casi todos ellos les suspendieron la remuneración acordada desde hace dos meses, por lo que apenas el pasado fin de semana estallaron los reclamos públicos, y la descarada estrategia de cobrar sus facturas mediante publicaciones en el Facebook.
Vale la pena insistir en que no se trata de un asunto menor. Por el contrario: es la confesión pública de una estrategia ilegal para promocionar la imagen o mejor dicho, la precandidatura de Liz Hernández, en un territorio en donde poco se le conoce, y en donde impera el control absoluto de pablo Gutiérrez Lazarus.
¿Fue el propio Pablito el que les ofreció una mesada mayor para que exhibieran públicamente a su adversaria por la candidatura? En este juego de suciedades y estiércol, nada se puede descartar.
Lo que es cierto es que tanto Pablo como Liz han pisoteado a la medida de su gusto los acuerdos tomados por la Comisión Nacional de Honor y Justicia de Morena para no incurrir en violaciones a las leyes electorales en la promoción de sus aspiraciones.
Con base en las publicaciones de los chayoteros de la era digital, que abundan en varias páginas con impacto en Ciudad del Carmen, los consejeros electorales y los magistrados del Tribunal Electoral ya van a tener elementos de prueba suficientes para fincar responsabilidades a Liz Hernández por incurrir en actos anticipados de campaña.
O por desviar recursos públicos para promocionar su imagen, a menos que compruebe que los pagos mensuales de las páginas en cuestión salieron de sus cuentas bancarias personales. Porque hay que recordar que, aunque así es el deseo de la gobernadora, no pueden recibir aportaciones de simpatizantes, de padrinos poderosos y menos de narcos, para financiar su precampaña.
Ahí están las pruebas pues, de que hay muchísima corrupción, aún antes de que inicie su hipotético mandato.

