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SINVERGÜENZAS

Era un verdadero bodrio, y una burla a la inteligencia del pueblo por sus dimensiones ridículas que más parecían parte de la decoración para un festival escolar por el mes patrio que un monumento…

Doña Chela llegó a la reunión vespertina con sus amigos de tertulia sin dejar de mirar fijamente al cielo. Algo buscaba en el horizonte, al tiempo que escudriñaba con los ojos si en algún recoveco de la Catedral, en los Portales o en alguno de los edificios históricos de nuestra hermosa capital encontraba lo que estaba localizando.

–“¡Qué le pasa comadrita? –le preguntó don Memín quien, contagiado, también se puso a mirar fijamente al cielo– ¿se le perdió algo? ¿O es que padece usted de tortícolis o de algún otro problema cervical que la obliga a estar mirando todo el tiempo para arriba?” cuestionó intrigado.

–“Desde la mañana he estado tratando de ver si por alguna parte de nuestro cielo multicolor no se encuentra volando el Ángel de la Independencia Temu que se escapó del pedestal que le habían colocado en la Plaza de la República. De buenas a primeras desapareció, y yo supongo que se reactivaron sus alas y se fue volando a alguna parte”.

–“Ay comadrita, le contestó don Memín, usted y sus ocurrencias. Entonces ¿no me diga que el busto de don Francisco I. Madero que desapareció de su pedestal que se encuentra por la Ría, se escapó dando brinquitos hacia alguna chatarrería? Esas cosas no pasan, alguien se los llevó sin que hasta el momento las autoridades nos informen al respecto” aseveró.

–“Lo del Ángel de la Independencia Temu que habían colocado en la Plaza de la República, intervino don Julián, supongo que los mismos que lo colocaron lo retiraron tras constatar el gran repudio popular que generó su instalación. Era un verdadero bodrio, y una burla a la inteligencia del pueblo por sus dimensiones ridículas que más parecían parte de la decoración para un festival escolar por el mes patrio”.

–“La verdad es que los funcionarios de este régimen guinda son unos verdaderos sinvergüenzas, replicó de inmediato el poeta Casimiro. Ya no hallan la forma de justificar sus gastos, de inflarlos lo más que puedan, aprovechando que estamos en el Año de Hidalgo, y que la fiscalización solo es contra los adversarios políticos, no contra los cómplices de la mandataria”.

–“Sinvergüenzas son esos brigadistas del partido guinda que andan de casa encasa obligando a los beneficiarios de los programas sociales a afiliarse a ese instituto político, como una obligación por los apoyos que reciben despotricó don Memín. ¿No vieron el video de una persona de la tercera edad que denunció valientemente a esos mentecatos que están chantajeando a la gente para que se sumen a su partido? Tan desesperados están por el repudio del pueblo, que ahora quieren obligarnos a portar la credencial de militante, para poder recibir esos beneficios”.

–“Ese es el nombre que merecen esos sinvergüenzas, coincidió molesto don Julián, pero qué bueno que la gente ya no se deja chantajear, y que les dice de frente sus verdades. ¡Bravo por ese señor que les gritó lo que millones y millones de ciudadanos pensamos! ¡Qué bueno que el despertar cívico sigue expandiéndose por todas partes, es una buena señal de que este régimen ya va de salida!” exclamó emocionado.

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