NO CONFÍAN EN MARCELA
Las condecoraciones se ganan en el campo de batalla, y con golpes a los enemigos del pueblo y de México, no hay ninguna que premie la cantidad de borrachitos que son asegurados en los retenes…
Un nuevo operativo realizado el pasado fin de semana en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de San Francisco Kobén, se caracterizó por tres hechos: no hubo incidentes violentos ni se cometieron abusos a los derechos humanos; se decomisaron diversos artículos que no debían tener los huéspedes del penal –teléfonos celulares, armas caseras, etcétera—y no participaron elementos de la Secretaría de Protección y Seguridad Ciudadana.
Esta es la segunda ocasión en que las fuerzas federales incursionan al penal de San Francisco Kobén sin notificar, y mucho menos invitar a que se sumen policías estatales. Y encontrar la razón no es asunto de gambusinos: simplemente no se confía en Marcela Muñoz.
Y esa es la principal conclusión de lo acontecido el pasado fin de semana. La titular de la SPYSC no garantiza el éxito en ese tipo de operativos, y su red de informantes que la rodean, pudo haber filtrado a los que controlan el reclusorio, sea para que escondan lo que no debe descubrirse, o para que se preparen y reciban a las fuerzas federales con agresividad.
Mucho se ha hablado de la ineficiencia de la comandanta guanajuatense. De su ineptitud y de su gran corrupción. Sin hacer a un lado sus presuntos vínculos con algunos de los generadores de violencia en la entidad, o con los jefes de las células que aquí operan.
La única razón por la que Muñoz Martínez se mantiene en el cargo, es por culpa de la gobernadora. Ella y nadie más la ha sostenido contra viento y marea. Pero ni los comandantes de la Secretaría de la Defensa Nacional, de la Marina y dela Guardia Nacional le tienen el ínfimo respeto.
Por el contrario, los comandantes de las Fuerzas Armadas miran con desdén y hasta con burla, todas las insignias que acostumbra colocarse Marcela en el hombro y en el pecho y saben que ninguna de ellas tiene valor alguno.
Esas condecoraciones se ganan en el campo de batalla, y con golpes a los enemigos del pueblo y de México, pero no hay ninguna que premie por ejemplo, la cantidad de borrachitos que son asegurados en los retenes, o cuántos jóvenes repartidores se han quedado sin su motocicleta por la intransigencia de los subalternos de la “doctora” guanajuatense.
Esta exclusión de la Policía Estatal, habla también de la confrontación interna que hay en el equipo de seguridad del Estado. El subsecretario del Sistema Penitenciario, Prevención y Reinserción Social de Campeche es el comandante Javier Herrera Valles, a quien Marcela ha querido defenestrar por todas las vías posibles, y aunque ha tenido éxito parcial en algunos aspectos, no le han cedido hasta ahora el control de los reclusorios.
Herrera Valles hubiera sido un buen secretario de Protección y Seguridad Ciudadana, pues tiene vasta experiencia en este campo, pero se impuso la preferencia y el cariño de la gobernadora hacia la comandanta, y por eso andamos cada día peor.
Pero si los comandantes de las fuerzas federales no confían en ella, por algo será. Y las consecuencias de esa ineptitud las padecemos los campechanos todos los días con el aumento de la incidencia delictiva por todas partes.

