Opinión

Las malditas excusas

Es fácil encontrar razones o excusas para justificar el fracaso. Lo difícil es dar resultados, hacer mucho con lo poco que se dispone y gestionar a toda hora y todos los días, recursos adicionales para el Estado..

Se ha aferrado la gobernadora Layda Sansores San Román a culpar a la Ley de Coordinación Fiscal el rezago económico que vice Campeche. Dice por todos lados que el trato injusto de la Federación a nuestro Estado ha propiciado que las finanzas estatales ya no solo carezcan de lo suficiente para pagar la luz, sino que ahora la escasez también afecte al gasto corriente.

Sería bueno que como medida de emergencia para ahorrarse unos cuantos milloncitos de pesos, suspenda los onerosos gastos en comunicación social, en viáticos, en escoltas, en joyerías, en su programa de los martes, en caravanas y festivales del jaguar, y en las abultadas rentas que paga el Gobierno a la mayoría de los funcionarios foráneos que llegaron con ella hace casi cinco años.

Pero es tan proclive a culpar a los otros de sus propios yerros, que no se descarta que, para agenciarse unos cuantos pesos, empiece un recorte generalizado a los sueldos, salarios y prestaciones de los trabajadores estatales. Se dice que en la Policía por ejemplo, ya están cobrando los retrasos a los elementos con descuentos en sus quincenas, y el arresto correspondiente hasta por llegar un minuto tarde.

Mientras eso sucede, la narrativa gubernamental se sigue centrando en la llamada “fórmula maldita”, (como llama la señora Sansores a la Ley de Coordinación Fiscal), como excusa ideal para justificar que no se tengan finanzas sanas y que tampoco haya resultados en el Gobierno.

Esta Administración estatal ha dispuesto de 132 mil millones de pesos en su presupuesto no solo para pagar la luz y resolver sin complicaciones el gasto corriente, sino para hacer obra pública, impulsar programas sociales y otorgar apoyos a los sectores productivos. Pero se ha optado por la opacidad y por la corrupción en el manejo de ese dinero.

Vigente desde 1978, hace ya casi medio siglo, todos los gobernadores han lidiado con esa Ley de Coordinación Fiscal, sin tantas lamentaciones y quejidos. Se ha encontrado la forma de trabajar con el recurso disponible para dar resultados, pero la señora Sansores prefiere refugiarse en esa “fórmula maldita” para esconder su incapacidad, y camuflajear el manejo corrupto del multimillonario presupuesto público.

Así, más que “fórmula maldita”, lo que en Campeche nos ha perjudicado son las malditas excusas, los malditos pretextos, y la maldita incapacidad administrativa de la gobernadora Sansores y de sus secuaces, sin hacer a un lado la terrible corrupción que ha impedido que el dinero llegue a donde fue presupuestado.

Es fácil encontrar razones o excusas para justificar el fracaso. Lo difícil es dar resultados, hacer mucho con lo poco que se dispone y gestionar a toda hora y todos los días, recursos adicionales, sea del Gobierno Federal o de otras instituciones, para sacar adelante los proyectos de Gobierno. Lastimosamente, en Campeche ni siquiera hay proyecto de Gobierno.

Debe entender la señora Sansores que nadie le cree sus lamentaciones y lloriqueos. Es probable que algunos de sus funcionarios secunden su discurso, y que los chayoteros a su servicio hasta se quemen el cerebro para justificar esta carencia absoluta de resultados.

Pero al pueblo no se le engaña. Y por eso el repudio generalizado en su contra. A eso se debe que los ciudadanos la reprueben en las encuetas, y esa será la causa del masivo voto de castigo que se avecina para el 2027.

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