EXPEDIENTE | VIOLAN MORENA Y EL GOBIERNO LEYES ELECTORALES
Parece repetitivo, pero no podemos dejar de insistir en la denuncia pública de que el Gobierno de la señora Sansores y su partido, Morena, están violando de manera flagrante e impune todas las leyes electorales.
Para empezar, el calendario electoral aún no abre el periodo para las precampañas, pero los “referentes” morenistas —Pablo Gutiérrez, Liz Hernández, Esteban Hinojosa, Walther Patrón, Víctor Hernández Ponce, y otros más— no han dejado de desviar recursos públicos para promover sus candidaturas.
El descaro es total, a tal grado que el propio presidente de Morena se olvidó de la imparcialidad, para sumarse a los recorridos de precampaña que están haciendo Pablo Gutiérrez y Liz Hernández. A pesar de que hay otros dos morenistas en busca de la misma postulación, Erick Reyes los hizo a un lado de manera prepotente y se ha dedicado a respaldar solamente a quien “prefiere ser perro que campechano”.
La gobernadora Sansores no se queda atrás. Está aprovechando sus ocasionales visitas a los municipios para posicionar a quienes ella quiere que sean candidatos o candidatas. En Calkini, por ejemplo, se hizo acompañar por la exdiputada Iraydé Avilés Kantún (hija de la senadora Martina Kantún), con el mensaje claro de que ella debe ser la candidata y la próxima alcaldesa.
Independientemente de que la joven Iraydé Avilés ha tenido una carrera relativamente propia —sin el cobijo de su mamá no hubiera llegado a ningún lado—, debe tenerse en cuenta el principio de no nepotismo que postula Morena en estos momentos. Y sí, sería totalmente nepótico que la joven fuera candidata a la alcaldía y que su mamá sea senadora al mismo tiempo. ¿Ya no hay cuadros valiosos en Morena o es que ya todo está ‘apartado’ para los incondicionales?
Lo que no deja de asombrar es la inacción de las autoridades electorales. Tan prestos para resolver las quejas por ‘violencia política en razón de género’ que presenta la gobernadora Sansores, pero tan lentos y tontos para sancionar al menos con un llamado de atención a los aspirantes de Morena que andan tirando la casa por la ventana.
Uno de los casos más patéticos es el del director de la Unidad de Comunicación Social, Walther Patrón Bacab. Está usando el presupuesto público para llevar obsequios a los barrios y colonias del primer distrito, a quienes quiere representar.
Ordena a los voceros de las diferentes oficinas de Gobierno a que sean los promotores de su candidatura, y los obliga a aportar “donativos” en especie para distribuir entre los habitantes de esa demarcación. Los fines de semana estos voceritos ya no descansan porque tienen que acompañar a su jefe a sus recorridos. Y pobre de aquél que no acate la orden.
Pablo Gutiérrez sigue desviando recursos del Ayuntamiento del Carmen para financiar sus recorridos y sus ‘obsequios’, y Esteban Hinojosa hace lo propio con el presupuesto de la Secretaría del Bienestar y con los programas sociales. Sin recato, sin pudor, sin vergüenza, mientras que los consejeros y los magistrados electorales guardan silencio cómplice.
De nada han servido las denuncias de los partidos de oposición. Ya suman varias decenas de recursos legales que han promovido ante el Instituto Electoral del Estado, sin que haya procedido alguno. Eso sí, cuando es Morena el que denuncia a Moci o al PRI, entonces sí sacan las garras.
El diputado mocista Pedro Armentía López señaló que no se tiene que ser adivino, sino simplemente ver la realidad: las quejas contra Morena nunca proceden, pese a que están en plena y total violación de la ley electoral, con campañas adelantadas un año y con uso de recursos públicos en la promoción de sus candidatos.
¿Se había visto antes tal entreguismo, ruindad y servilismo de los consejeros electorales? Jamás. Nunca como ahora, Campeche se ha convertido en el paraíso de la violación a las leyes electorales.
En las dependencias de Gobierno y en las instancias públicas que debieran ser apartidistas, el disimulo también ha desaparecido. En el sindicato del IMSS, por ejemplo, se obliga a los aspirantes a una vacante a afiliarse a Morena, y los sindicalizados tienen que acudir por obligación a los eventos de los “referentes” morenistas.
La Secretaría del Bienestar se ha convertido en un módulo de afiliación a Morena. Antes de que el ciudadano inicie cualquier trámite o entregue su solicitud de apoyo, la exigencia del personal de apoyo es que muestren su credencial de militante. Si no lo tienen, los asesoran para afiliarse en línea. Claro, les exigen no denunciar tal irregularidad, con la promesa de que su solicitud se agilizará para ser resuelta casi de inmediato.
Y no, no es repetitivo ni fastidioso denunciar cotidianamente estas irregularidades. Hay que abrir los ojos de muchos ciudadanos que ignoran que estas acciones son violatorias de las leyes. Tal vez no reflexionen que ‘quien roba para llegar, llegará al cargo para robar’ y por tanto, no se merece el voto ciudadano. Ojalá lo mediten antes de votar.

