Opinión

LA CLOACA DE LA POLÍTICA | 14 DE OCTUBRE DE 2026

Pablo tiene pánico de salir a las calles. No solamente por la herencia de inseguridad y ejecuciones que le dejó a la isla carmelita, sino porque no quiere pagar las culpas de tantas torpezas y abusos de Sansores…

¿PUEDEN TUMBAR A PABLO?

Hay que leer con detenimiento el discurso del presidente del Consejo Nacional de Morena, Alfonso Durazo Montaño, quien advirtió que ganar una encuesta interna no garantiza que un aspirante represente los principios de la Cuarta Transformación.

Aún más, el también gobernador de Sonora, acusó que algunos de los precandidatos inflan sus preferencias mediante pagos en medios de comunicación y redes sociales, en lugar de trabajar en territorio.

A los dichos de Durazo hay ue sumarle el malestar generalizado entre las bases de Morena porque al menos 12 de los 17 seleccionados como “defensores” de la cuarta transformación, en realidad son ex militantes del PAN, del PRI y del PRD, partidos a los que se repudia en el discurso, pero se reconoce en los hechos su valía.

El propio Pablo Gutiérrez es producto del PAN. Ya hemos escrito aquí que sus convicciones son de derecha, aunque ahora sus palabras se enfilen a defender un proyecto de cuarta transformación que ni entiende, ni comparte ni mucho menos representa.

¿Pablo está financiando encuestas a modo para que lo coloquen a la cabeza de todas las preferencias electorales?

Claro que sí. Y son tan burdos que las matemáticas no les cuadran y terminan haciendo el ridículo.

Lo que pidieron en el pasado Consejo Nacional de Morena, al cual acudieron Gutiérrez Lazarus, la gobernadora Sansores y otros distinguidos cuadros campechanos del morenismo, es que se trabaje más en territorio.

Pero Pablo tiene pánico de salir a las calles. No solamente por la herencia de inseguridad y ejecuciones que le dejó a la isla carmelita, sino porque no quiere pagar las culpas de tantas torpezas, abusos y corruptelas en que ha incurrido la gobernadora Sansores y sus funcionarios más cercanos.

Donde sea que se pare Pablo hay un reclamo vigente contra Layda Sansores o contra el fracaso de la 4T. El desabasto de medicinas en los hospitales por ejemplo, el pésimo estado de la mayoría de las carreteras estatales, la falta de apoyo y financiamiento a los sectores productivos, la creciente inseguridad atribuible casi en su totalidad a Marcela Muñoz Martínez, etcétera.

Para Pablo sería más sencillo ganar la elección como candidato opositor. Tiene discurso de sobra para atacar al Gobierno en turno, pero no puede hacerlo porque sería tanto como darse un tiro en el pie o de plano, colgarse de la soga o renunciar a sus aspiraciones.

A eso súmele su falta de trabajo político. Ni implementó alguna operación cicatriz con sus adversarios de dentro de Morena, ni ha buscado la reconciliación con los que no lo apoyaron, ni ha asumido el papel de liderazgo que le corresponde.

Repartir playeras no es hacer campaña, al contrario le está dando elementos a sus opositores y a las autoridades electorales para que lo investiguen por derroche y uso de recursos públicos

Eso sí, despotrica cada vez que puede contra la gobernadora y la considera su principal obstáculo para ganar la elección.

Así que no se descarte que desde adentro estén trabajando para derrocarlo y poner a un (a) incondicional, o para que sea aplastado en los comicios.

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