Expediente

EXPEDIENTE | REYES LEÓN, DE MENDIGO A MILLONARIO

A escasos meses de que el presidente del Comité Estatal de Morena, Erick Alejandro Reyes León entregue el cargo, desde el interior de su partido se han empezado a difundir algunas de las triquiñuelas en que ha incurrido y sigue incurriendo, lo que le ha permitido acumular varios millones de pesos en su cuenta personal.

Los morenistas que han trabajado de cerca con él lo recuerdan como un tipo andrajoso, que vino a Campeche con una mano por delante y otra por detrás. Sin un lugar para vivir, pero eso sí, con la promesa de la gobernadora Sansores de pagar por sus servicios proporcionados en la Alcaldía Álvaro obregón.

Un lustro después de su llegada, el payasito chilango ostenta un nuevo estilo de vida. Como los piratas de antaño, ha acumulado riqueza producto del saqueo. Se mueve en camionetas del año con chofer y escolta; cuenta con varias propiedades, lo mismo en la capital que en otras ciudades de la Península y se dice que hasta en Champotón, y sus cuentas bancarias le permiten darse gustos de nuevo fifí.

¿Cómo le hizo Reyes León para acumular tal fortuna? Ese es el meollo del tema.

De 2022 a la fecha, en su calidad de presidente estatal de Morena, Erick Alejandro Reyes León ha manejado un total de 109 millones 713 mil 035 pesos como prerrogativas otorgadas directamente por el Instituto Electoral del Estado de Campeche.

De acuerdo con información que se encuentra en la página oficial del IEEC, En 2022 Morena recibió 25 millones 052 mil 917 pesos; En 2023, le correspondieron 23 millones 264 mil 888 pesos; En 2024, fueron 22 millones 783 mil 950 pesos; En 2025 y luego de los resultados electorales, el monto bajó a 18 millones 956 mil 966 pesos y en 2026 tuvo un leve incremento, al sumar 19 millones 654 mil 314.81 pesos

Se estima que recibe aportaciones similares del Comité Nacional de su partido y que, bajo el agua, el Gobierno de la señora Sansores le ha otorgado varios millones de pesos para el acarreo de gente a eventos oficiales y, en términos generales, para las actividades propias de ese instituto político.

Es, sin duda alguna, un presupuesto multimillonario el que ha pasado por las manos de Reyes León, sin que en algún momento, en los cinco años que lleva al frente de su partido, se haya detenido un instante para informar a su militancia qué ha hecho con el recurso recibido.

No solo eso. Morena Campeche no tiene en su plataforma digital una sección de transparencia, en donde la militancia o la ciudadanía en general pueda enterarse de cuánto es lo que percibe cada uno de sus dirigentes o personal adscrito al partido; mucho menos existe una lista de proveedores y tampoco se describe cuánto le paga el partido a los Sansores por tener como oficinas un edificio propiedad de esa familia.

Por eso es que Reyes León ha podido actuar a su antojo, y es por esa causa que desde el propio personal que labora en las oficinas del partido, a quienes por cierto el chilango bufón trata con la punta del pie, se han filtrado versiones de que entre los proveedores del partido se encuentran nada más y nada menos que sus propios hijos, y claro, uno que otro prestanombre.

Hay que recordar que los hijos de Reyes León se han comportado en los antros y restaurantes de la capital como juniors nuevos ricos y patanes. Y fue después de una de sus francachelas cuando cayeron en un retén de alcoholímetro el cual no pudieron librar ni porque le llamaron a su papá, y éste le pidió al favor a Marcela y después imploró a la gobernadora que no los condujeran a los separos policiacos.

— Le voy a hablar con Marcela, le prometió la gobernadora.

Pero la guanajuatense no escuchó lamentos y ordenó que a los hijos de Reyes León les dieran el mismo trato que a cualquier otro mortal campechano. Desde entonces el chilango odia a Marcela, y desde esas fechas optó por ponerle guarura y chofer también a sus hijos.

La historia de su esposa Blanca ya la conocemos. Empezó como funcionaria de alto rango en la policía, pero fue despedida por Marcela, y por órdenes de la gobernadora le dieron un puesto directivo en el Colegio de Bachilleres, pese a que carece del perfil profesional que sí tienen numerosos campechanos.

En pocas palabras, la transformación de Reyes León ha pasado de ser una típica familia chilanga de clase media, a una sociedad mercantil que maneja los millonarios recursos de Morena, que se ha dado de alta como proveedores del Gobierno, de varios municipios, y del propio partido, y que además acumula bienes y propiedades. Se dice que incluso Reyes León tiene a su servicio varios vehículos de lujo.

No mentir, no robar y no traicionar, fueron los parapetos discursivos con los que Reyes León ha podido construir su emporio y con los cuales ahora pretende mantenerse en Campeche. Por eso se le está incrustando silenciosamente a Pablo Gutiérrez Lazarus, e intenta ser indispensable en la campaña para que el chilango-carmelo le deba favores que él pueda cobrar durante los próximos seis años.

Pero los propios morenistas se han encargado de informarle con lujo de detalles a Gutiérrez Lazarus, quién es en realidad Erick Alejandro, y porqué debe ser uno de los primeros en ser apartados de su equipo de trabajo y de la propia dirigencia.

Dicen que esa decisión está por tomarse, incluso con el visto bueno de la gobernadora. Y no serán buenas noticias para el chilango bufón. Al tiempo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *