EXPEDIENTE | PREMIA LAYDA LA SUMISIÓN Y LA ABYECCIÓN
El periodo de Víctor Manuel Sarmiento Maldonado como titular de la Secretaría de Educación en Campeche ha sido de los más grises, conflictivos y corruptos de que se tenga memoria.
Sin recato, Sarmiento Maldonado otorgó a varios de sus familiares plazas de base, pisoteando los derechos escalafonarios del personal docente y administrativo de esa dependencia, e ignorando los exámenes de promoción o de ingreso para ocupar las vacantes.
A Víctor Sarmiento era más fácil encontrarlo entre los porristas más ruidosos de los “martes del jaguar”, que cumpliendo con las funciones de su encargo. Por eso se multiplicaron las protestas y los plantones de alumnos, padres de familia e incluso de maestros, como los de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) a quienes ignoró hasta el cansancio.
Si con las vacantes que debieron ser concursadas y otorgadas a quienes obtuvieran los más altos puntajes, Víctor Sarmiento hizo lo que quiso, qué se podía esperar de los puestos de confianza, en donde estuvo a punto de colocar hasta a su perico.
Por ejemplo, su hija Yahima Sarmiento recibió nombramiento como subdirectora de Investigación Educativa en la Seduc, y a su yerno Luis A., le otorgó una plaza bien remunerada en el Instituto Estatal para la Educación de los Adultos, en donde ordenó que se dieran de baja sin ninguna consideración a todos los “recomendados” de su antecesor en el cargo, Raúl Aarón Pozos Lanz.
A su consuegra Juanita C., la designó como directora de la Casa del Maestro Jubilado de la Seduc, y a tres hijos de su consuegra les dio plazas en la propia Secretaría, mientras que sus compadres Cosgaya, Gildardo y Armando recibieron nombramientos como directores de los CEDE’s de Champotón y Ciudad Concordia, así como en educación Media Superior.
Documentación interna de la Seduc reveló que las vacantes definitivas generadas por jubilaciones, renuncias y defunciones fueron ‘secuestradas’ y congeladas por instrucciones del secretario. En lugar de entregarse por estricto derecho de prelación a los docentes, el sistema las retenía bajo el estatus explícito de “Espacio Asignado de Forma Temporal a un Recomendado”, convirtiendo la estructura educativa en un botín político y sindical
Entre las plazas definitivas liberadas por las jubilaciones se encuentran las de las maestras Estela María Conde Abreu y Guadalupe del Carmen Pérez Fernández, así como el congelamiento de la plaza del jardín de niños Huerto de la Infancia tras el fallecimiento de la docente María Isabel Vega Uc, espacios que debieron someterse al concurso de ley y terminaron como cuotas políticas.
Lo mismo pasó con las vacantes por renuncia de María José Coj Pam y de Alma Leticia Nayotl Arangure, esta última tras dejar la dirección de la escuela Benito Juárez en Ciudad del Carmen, quedando todas retenidas ilegalmente para el pago de favores. En el municipio de Hopelchén adjudicó una plaza a favor de Valentina Góngora Ríos, hija de Soledad del Carmen Ríos Basto, secretaria de trabajos de la Sección IV del SNTE. De la lista de aviadores, ni hablar.
Si el principio máximo de Morena es no mentir, no robar y no traicionar, sin duda alguna que Sarmiento Maldonado no cumple con los requisitos para ser promovido a un nuevo cargo. Pero se entiende que la gobernadora Sansores no está buscando ni personas eficientes, ni honestas ni capaces.
Ella lo que necesita es un incondicional que no le discuta nada, que nunca jamás la contradiga, y que se le tire de tapete todos los días que la vea para sus reuniones de acuerdos. Un porrista servil y abyecto que la respalde ciegamente en todas sus decisiones, así sean aberrantes y disparatadas.
Si bien es cierto que ninguno de los anteriores secretarios de Gobierno tuvo la capacidad suficiente para servir como contrapeso o para al menos controlar los excesos de la mandataria, con Víctor Sarmiento ni siquiera habrá la sugerencia de reconsiderar las decisiones, por erróneas que sean.
Eso significa que la gobernabilidad se mantendrá en riesgo, que continuarán los conflictos políticos y sociales que no pudo resolver Liz Hernández, y que hasta la operatividad electoral se encuentra en riesgo debido al bajo perfil que tiene Sarmiento Maldonado ante las otras fuerzas opositoras. ¿Para qué buscarán negociar con él si no es capaz de tomar decisiones por sí mismo, y siempre acatará fielmente lo que le ordene la gobernadora?
Y en su papel de “caquita de paloma” —que no huele ni apesta—, Sarmiento Maldonado tampoco representa un riesgo político para ninguno de los actores morenistas que estarán en campaña. Tampoco podrá hacer su propio grupo político, porque no lo tiene y lo que hará con mucha eficiencia y espectacularidad, es revivir la figura de “florero” como fue considerada por varios años, a quien ocupa la Secretaría de Gobierno.

