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EXPEDIENTE : PEMEX Y LAYDA TRAICIONAN OTRA VEZ AL CARMEN

¿A qué obscuros arreglos llegaron Petróleos Mexicanos (Pemex) y la gobernadora Layda Sansores, que de la noche a la mañana la narrativa gubernamental pasó de “la fórmula maldita” a “una relación más justa” entre la paraestatal y Campeche?

¿Qué mosca les picó a los integrantes del Consejo de Hombres y Mujeres de Negocios de Ciudad del Carmen, que en un desplegado público “reconocieron las gestiones realizadas por la gobernadora Layda Sansores San Román ante la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, así como ante Pemex y la Secretaría de Energía, para atender los atrasos en los pagos a empresas proveedoras y contratistas”?

Hasta donde sabemos, la deuda que mantiene Pemex con sus proveedores carmelitas sigue sin saldarse. Es más, nadie, ni la paraestatal, ni la gobernadora, ni la presidenta Sheinbaum, y mucho menos los empresarios, han salido a presumir la liquidación de una parte de sus adeudos.

Entonces, ¿por qué la patraña de salir a presumir que “hay una nueva etapa de colaboración y reciprocidad entre Pemex y Campeche”, como señala públicamente la gobernadora?

Porque esta misma semana, empresarios del sector energético agrupados en el Consejo Coordinador Empresarial de Ciudad del Carmen hicieron un llamado a Pemex, así como a los gobiernos de México y del Estado “para mantener la coordinación y liberar los pagos aún pendientes”.

Eso simplemente significa que no les han pagado, y que esa “coordinación” que presumen ha servido para un carajo, porque la crisis económica en la isla carmelita va de mal en peor.

Habría que preguntar si el contradictorio y rastrero desplegado del Consejo de Hombres y Mujeres de Negocios de Ciudad del Carmen, contó con el visto bueno de las otras organizaciones empresariales, ya que por un lado “agradecen” las gestiones de la gobernadora ante la paraestatal, pero por otro reiteran la irresponsabilidad de Pemex que al no pagar, agrava la crisis en la isla.

Así lo plantearon: “Durante los dos últimos años, esta situación ha representado un reto importante para la economía de Ciudad del Carmen, afectando la liquidez y operación de empresas vinculadas a la industria petrolera, así como al empleo y a diversas actividades económicas de nuestra ciudad”.

¿Por fin? ¿Se están conformando con las inútiles e improductivas gestiones de la gobernadora? ¿Les basta con “el diálogo y la coordinación” que desde hace dos años se ha venido planteando sin que sus resultados sean tangibles y palpables?

¿O es que en aras de preservar sus prebendas y privilegios traicionaron una vez más a los carmelitas, presentando públicamente una realidad inexistente?

De la gobernadora Sansores se puede esperar eso y más. Para ella, Ciudad del Carmen no es más que “una pinche islita” y esta semana publicó en sus redes que se conforma con los vehículos y la maquinaria que les donó la paraestatal, pues según ella, eso significa que “avanzamos hacia una relación más justa, con acuerdos que se traduzcan en bienestar para nuestra gente”.

¿Mantener una multimillonaria deuda con los proveedores carmelitas, que ha provocado el cierre de decenas de negocios y más de 17 mil despedidos, es “una relación más justa?

¡Caramba! ¡Qué incongruencia, qué cinismo y qué desfachatez demuestra una vez más la gobernadora!

Y en el colmo se atreve a presumir que “después de años de aportar tanto a la riqueza petrolera del país, estos apoyos responden a una demanda histórica de justicia para Campeche”.

¡Recáspita! ¿En qué mundo vive la señora Sansores?

La realidad de las cosas es que Layda y sus adiestrados “hombres y mujeres de negocios de la isla”, saben que la multimillonaria deuda que mantiene la paraestatal con sus proveedores, se ha convertido en un pesado lastre electoral que le costará miles y miles de votos de ese bastión que hasta ahora ha sido la comunidad isleña.

Por eso necesitan generar la percepción de que las cosas han cambiado, y que Pemex ya le está haciendo una “justicia histórica” a Ciudad del Carmen y a Campeche.

Pero la realidad es diferente, y eso lo saben todos los habitantes de Ciudad del Carmen, y lo sufren los miles y miles de personas que perdieron sus fuentes de ingresos a consecuencia de ese maltrato de la paraestatal.

Hay mentiras imposibles de creer, y esta que nos quieren imponer Layda y sus “hombres y mujeres de negocios” es una de ellas. Que con su pan se la coman, y ojalá les haga daño.

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