EXPEDIENTE: OPACIDAD Y CORRUPCIÓN, EL LEGADO DE LAYDA SANSORES
Cuenta el periodista Elías Chávez, en su célebre libro, “La negra historia del Negro Sansores”, una anécdota que a su vez le platicó el exgobernador José Ortiz Avila, acerca de la aversión que le tenía su compadre y papá de Layda Sansores, a la transparencia y a la rendición de cuentas.
Dice el texto:
“Como gobernador, modifiqué la Constitución del Estado para que el jefe del Ejecutivo rindiera un informe diario de la hacienda pública. He sido el único gobernador que se atrevió a eso.
Y cuando terminé mi gobierno, me presenté ante el procurador y le dije: tal día entró tal dinero y gasté tanto, aquí están las cuentas, de las que diariamente estuvo informado el pueblo de Campeche.
Eso es lo que se debe hacer, y no lo que dice la ley de responsabilidades, de que debe manifestarse lo que uno tiene cuando entra y lo que tiene cuando sale. No, ese es un error, porque yo sé de algunos gobernadores que manifestaron tener lo que pensaban que iban a robar, pero luego se ven en líos porque robaron tres o cuatro veces más de lo que habían programado
Por ejemplo, Sansores Pérez lo primero que hizo como gobernador fue suprimir los informes diarios de la hacienda pública. Es más, nunca hizo una publicación de sus informes de gobierno. Llegó al gobierno con una voracidad desenfrenada y no hubo actividad económica en la que no estuviera metido…”.
Es valioso el testimonio de don José Ortiz Ávila, no porque dibuja a la perfección la personalidad y el carácter del “Negro”, sino porque es la educación que inculcó en su hija, la hoy gobernadora de Campeche, Layda Sansores San Román.
¿Quién de los dos ha sido peor y ha saqueado más al Estado de Campeche?
Eso la historia lo juzgará, y lo redactará con letras claras y eternas.
Lo que sí puede afirmarse es que ambos gobiernan con total opacidad, y quien algo oculta es porque no quiere que los ciudadanos sepamos el destino real del presupuesto público.
¿Alguna vez ha rendido Layda Sansores un informe financiero claro y transparente de los recursos que ha manejado? Jamás.
Es más, tampoco ha rendido un informe de Gobierno en forma, con cifras claras y precisas de los ingresos y egresos, y aún más, de la deuda que oculta y de los recursos que se guarda, como los cientos de millones de pesos que le han asignado al rubro de “ayuda social” y que no se reflejan en los ciudadanos que acuden a Palacio de Gobierno en busca de apoyo.
Por eso no sorprende que la gobernadora Sansores haya decidido reservar la información correspondiente a la construcción del Centro Cultural Escénico, conocido como “Teatro del Jaguar” y rebautizado por Bernhard Rehn, el encargado del despacho de la Secretaría de Obras Públicas, como “El Gran Foro Ah Kin Pech”.
La reserva de información incluye el programa de inversión pública, análisis de costo-beneficio, presupuesto, autorización del programa de inversión y monto autorizado.
A cuentagotas, nos han informado que la obra costará 290 millones de pesos, a los que hay que sumarle los 12 millones de pesos erogados en la elaboración del proyecto ejecutivo, y los sobrecostos que seguramente se reportarán en caso de que finalicen los trabajos en los 294 días anunciados.
A través del Acta No. 03SAFIN-28-UT1.3/UT1.3.1/2026-RESV-4, firmada el pasado 25 de septiembre de 2026, el Comité de Transparencia de la Secretaría de Administración, Finanzas y Planeación (SAFIN) confirmó la clasificación como “Reservada” de toda la información relativa al Programa de Inversión Pública, el análisis costo-beneficio, el análisis de presupuestación, la autorización y el monto total autorizado para esta megaobra.
Es pueril el argumento al que recurrieron para mantener la secrecía del proyecto. Aducen “al daño que pueda producirse con la publicación sea mayor que el interés público”, lo que en lenguaje llano significa que como saben que hay irregularidades, la ciudadanía va a protestar y los costos políticos lo pagarán los candidatos de Morena, específicamente Pablo Gutiérrez Lazarus.
Si no tienen nada que ocultar, tampoco se justifica que nieguen la información que la ciudadanía demanda. Y no es que los campechanos nos opongamos al progreso. Es tan simple como el hecho de que ese teatrito no hará progresar a Campeche en nada.
Lo innegable es que el Gobierno de la señora Sansores, al igual que el de su padre, ha sido de total opacidad y corrupción. En el caso que actualmente vivimos, sin resultados palpables de las acciones de Gobierno. Mucho gasto, nulas obras.
Ese es el legado que nos dejará la señora Sansores. Y esa es la base sobre la que los ciudadanos deberán razonar antes de emitir su voto en las elecciones venideras. Debe ser un día en que el pueblo juzgue a su gobernadora, y le cobre las facturas pendientes. No hay más.

