EXPEDIENTE | FUERA DE SÍ, LAYDA QUIERE INHABILITAR A ELISEO
En su programa del martes pasado, la gobernadora Layda Sansores volvió a mostrar su rostro más negro: el de la represión, del hostigamiento, del acoso judicial, del uso de las instituciones de justicia para aniquilar a sus adversarios y de la desesperación absoluta al ver que su candidato a la gubernatura no levanta.
La obsesión contra Eliseo Fernández tiene su razón de ser: es el candidato que en las elecciones de 2021 obtuvo más votos que Morena, y quien sin dispendio, derroche, ni fraude, estuvo a un paso de ganar la gubernatura.
En las elecciones de ese año, y conforme a los cómputos oficiales del Instituto Electoral del Estado de Campeche (IEEC), Sansores San Román obtuvo 139 mil 503 sufragios, (33.25%), mientras que Eliseo acaparó 133 mil 627 votos, es decir, el 31.93 por ciento.
Fue una diferencia de tan solo cinco mil 976 votos, todos, aportados por su alianza con el Partido del Trabajo, a los que por cierto ha tratado con la punta del pie en estos cinco años de su Administración.
Esa diferencia de tan solo 1.32 por ciento fue humillante para Layda Sansores, porque además de evidenciar su vulnerabilidad y su escasa popularidad –el 63 por ciento de los que acudieron a las urnas en esa fecha votaron en su contra– demostró que su estructura electoral no funcionó como le habían prometido, y que se perdió la mayor parte del dinero que repartieron para comprar votantes.
Layda Elena sabe que si en estos momentos se realizara la elección a la gubernatura, su candidato, Pablo Gutiérrez Lazarus, sufriría una derrota histórica, y hasta su bastión carmelita le daría la espalda, porque ya lo conocen y están conscientes que gobernar un Estado no es lo mismo que pintar de colores coquetos algunos parques públicos y avenidas.
Por eso Sansores San Román está desesperada en allanarle el camino a su candidato y la vía que le funcionó hace tres años, cuando Eliseo Fernández quiso competir para el Senado de la República, pero fue inhabilitado por un Tribunal estatal, la quiere reeditar con argumentos por demás ridículos.
Esgrimir daño moral, violencia política en razón de género, o incitación al odio y la violencia, son solamente pretextos para eliminar al principal adversario de Morena.
¿O es que acaso no es violencia política la que Sansores ha instaurado desde el inicio de su Gobierno en contra de Eliseo y de sus principales adversarios como Alejandro Moreno Cárdenas?
¿No es incitación al odio lanzar acusaciones muy delicadas contra Fernández Montufar como aquella vez que lo tildó como “asesino serial”? ¿No hay evidencias suficientes para demostrar que quien insulta, ofende, agrede, persigue e incita al odio se llama Layda Elena Sansores San Román?
¡Claro que las hay y son abundantes!
Si no se ha procedido contra ella, es porque tiene en sus manos a los jueces y magistrados estatales, y porque las fiscalías General y Anticorrupción solo funcionan para satisfacer sus enfermos deseos de venganza.
Pero hay otra razón muy importante. Les ha dado pánico la confluencia de partidos como Movimiento Ciudadano, el PRI, el PVEM, Somos, PAZ y una parte importante del PAN a la candidatura de Eliseo Fernández, porque si hace cinco años venció a Morena postulado solamente por Moci, ahora con otros cinco partidos les va dar una felpa electoral de dimensiones catastróficas.
Por eso están moralmente derrotados. Y por eso Layda Sansores recurre otra vez al juego sucio, a la trampa, a la marrulleria y al uso faccioso de las instituciones judiciales para eliminar a Eliseo y a quien tenga que ser aniquilado si fuera preciso.
Layda Elena debería leer y releer los comentarios que hay en las redes sociales, incluso en las páginas a su servicio, sobre esta nueva embestida jurídica-política contra Eliseo Fernández, tal vez así pueda palpar las consecuencias kármicas de su abuso del poder y del odio que destila contra sus opositores.
Porque hay que decirlo también que Layda Elena se ha convertido en la principal activista de la campaña de Eliseo. Con sus desplantes y su obsesión persecutoria, lo victimiza y lo convierte en el mártir que acaparará el respaldo popular y el voto el día de los comicios.
Layda se encuentra en el declive de su nefasto mandato, con un poder menguado y con más de la mitad del gabinete y de sus colaboradores que le han dado la espalda, y que ya no quieren más queso, sino salir de la ratonera, o de ese manicomio en que se ha convertido la Administración estatal.
Qué bueno que la gobernadora sacó sus armas a tiempo. Quizá de manera prematura, pero ayuda a que con sólidos argumentos jurídicos le confirmen una vez más que está equivocada y que quienes la conducen a esos obscuros laberintos son en realidad, sus peores enemigos.

