EXPEDIENTE | LAYDA SE QUEDA SIN CANDIDATOS
La llegada de Ariadna Montiel Reyes a la dirigencia nacional de Morena, podría marcar un nuevo rumbo en ese partido, ante el creciente descrédito en que se encuentra a causa de varios de sus corruptos militantes, y por la pugna interna entre las tribus morenistas que buscan debilitar a la presidenta Sheinbaum, para que en ese río revuelto, ellos obtengan las mejores ganancias.
Una de las tribus más fuertes pero también más insolentes, es el que tiene como cabeza a Andrés Manuel López Obrador el cual tenía secuestrado al partido, al grado que su hijo Andy López Beltrán era uno de los que ejecutaba las acciones que ordenaba el “Jefe Máximo”.
Al parecer, la presidenta Sheinbaum quiso tomar el control de su partido, y por eso “invitó” a la exlideresa morenista Luisa María Alcalde, al puesto más bajo de su gabinete; necesitaba su espacio en el partido, para que ella impusiera su sello. Se supone que Montiel Reyes es sus ojos, sus oídos y su mano para retomar el mando.
Luisa María Alcalde, Andy López Beltrán y otros conspicuos personajes morenistas son totalmente obradoristas, lo mismo que la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, quien ha estado haciendo el trabajo sucio para entorpecer al Gobierno de la presidenta Sheinbaum. A ello obedecen sus recurrentes escándalos y abusos de poder.
Sus más recientes desplantes —celebrar una reunión espuria para postular como posible candidato a Pablo Gutiérrez Lazarus, y desafiar al Gobierno de la República con paralizar labores administrativas en Campeche “porque no hay ni para pagar la luz”— no hicieron gracia en Palacio Nacional, al contrario, lo consideraron como parte de las reacciones del grupo obradorista ante algunas decisiones que no le han gustado al “Jefe Máximo”.
Layda ha presumido que la Presidencia de la República le tendió la mano para arreglar los adeudos que mantiene con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), a fin de despejar cualquier amenaza de paralizar labores en protesta por los altos cobros. Pero nada ha dicho sobre su evento espurio en que destapó a su candidato.
Fue la propia Ariadna Montiel Reyes la que leyó la cartilla a los aspirantes, y les impuso condiciones que no podrían cumplir ni Pablo Gutiérrez Lazarus ni Elisa Hernández Romero, por ejemplo. Ambos tienen expedientes vinculados con casos de corrupción o abuso de poder.
De manera contundente, la nueva emisaria presidencial advirtió: “En Morena los corruptos no tienen cabida y desde ahora un aviso para quienes aspiren a ser coordinadores de la defensa de la transformación y quien quiera ser candidato en 2027: deben tener una trayectoria impecable. Si tenemos certeza de que alguien comete un acto de corrupción, aunque haya ganado la encuesta, no será candidato… La honestidad es un mandato ético que no admite excepciones”.
Ninguno de los candidatos que apoya Layda Sansores se ajusta a los requisitos que ha impuesto Morena. Ni Pablo ni Liz pueden presumir una trayectoria impecable. Mucho menos honestidad. Por el contrario, al edil carmelita lo persiguen gruesos expedientes por los hechos de corrupción en que se ha visto involucrado, como el más reciente de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), donde lo acusan de desvíos por más de 53 millones de pesos.
Lastimosamente, el Gobierno de la señora Sansores intentó descalificar a la ASF y le otorgó a Pablito una “constancia de intachabilidad” (o de la impecabilidad que exige Ariadna Montiel), pero es claro que se trata de un documento apócrifo que no exonera al edil carmelo de las irregularidades en que incurrió. Son solamente patadas de ahogado.
En este contexto, vale la pena insistir. La gobernadora Sansores se ha quedado sin opciones para impulsar. La nueva dirigencia nacional de Morena le advirtió con claridad: “Hemos definido un método claro y democrático: que sea el pueblo y nadie más quien elija a nuestros coordinadores”. Es decir, el capricho de Layda se va directito al carajo.
Y la sentencia que acabó con las aspiraciones del que prefiere ser perro que Campechano no deja lugar a dudas: “si tenemos certeza de que alguien comete un acto de corrupción, aunque haya ganado la encuesta, no será candidato”.
Más claro ni el agua, así que parece que el simulacro de “candidato de unidad” tendrá que anularse y convocarse a un nuevo show.
Está de por medio no solamente la palabra de Montiel, el compromiso asumido ante el Consejo Nacional, sino también la pretensión de la presidenta Sheinbaum para que nadie se brinque las trancas y hagan las cosas a su personal capricho.
Si el discurso ante el Consejo Nacional marcó las nuevas reglas, entonces podemos afirmar que Pablito está frito y que las opciones que puedan surgir desde Morena para el relevo en la gubernatura podrían no deberle nada a la señora Sansores y por tanto no tendrían la obligación de encubrirla y protegerla a ella y a sus foráneos. Y entonces sí, que Dios los agarre confesados.

