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EXPEDIENTE | LAYDA OLVIDA QUE GOBERNADOR NO PONE GOBERNADOR

En su libro “Nuestras huellas recientes” (Editorial Cumbres, 1999), el periodista, académico y político, Salvador López Espínola (1949-2020) hizo una relatoría de las sucesiones de gobernador de Campeche de 1939 a 1991, desde Héctor Pérez Martínez hasta Salomón Azar, en que describió el afán de los mandatarios por imponer a su sucesor, sin que alguno de ellos haya logrado su objetivo. 

Una frase recurrente en el libro de “Chavo” López fue también un dogma inviolable durante los años de dominación priísta, y asegura que “gobernador no pone gobernador”. Narra los intentos de los gobernadores por imponer a su sucesor, y relata detalladamente cada uno de sus fracasos.

Con el paso de los años, hemos podido confirmar que ese refrán tuvo vigencia, que el único de los gobernadores que pudo designar al candidato de su partido (el PRI) a sucederlo fue Alejandro (Alito) Moreno Cárdenas, quien ignoró las recomendaciones en contra de distinguidos cuadros de su partido y en su calidad de líder nacional otorgó la candidatura a su sobrino Christian Castro Bello, por lo que la ciudadanía no lo respaldó y mandó al tricolor y a su abanderado hasta el tercer sitio en las preferencias de los votantes.

Ahora la gobernadora de Campeche, Layda Sansores San Román, intenta imitar a su antecesor Moreno Cárdenas, y alienta las aspiraciones de sus dos recomendados: el alcalde carmelita Pablo Gutiérrez Lazarus, y de su secretaria de Gobierno, Elisa María Hernández Romero, o Liz Hernández.

Ambos promocionan su candidatura en bardas y se anuncian en redes sociales y en trípticos que distribuyen masivamente en pueblos, ejidos, colonias populares y unidades habitacionales, en espera de que el pueblo los conozca, y que cuando los encuestadores de Morena les pregunten, se pronuncien a su favor.

El Consejo Nacional de Morena determinó que será el 22 de junio cuando se informe quién de los aspirantes obtuvo la preferencia ciudadana en las encuestas que se realizarán en marzo, abril, mayo y junio. Y aunque uno de sus acuerdos es que ninguno se promocione en espectaculares, realice precampañas dispendiosas, utilice recursos públicos o incurra en reparto de dádivas para ganarse la simpatía popular, ni Pablo Gutiérrez ni Liz Hernández han acatado el ordenamiento.

Tampoco son los únicos aspirantes, pues también buscan la candidatura la diputada federal Rocío Abreu Artiñano, el secretario de Movimientos Sociales del Comité Nacional de Morena, Manuel Zavala Salazar, e incluso, el senador Aníbal Ostoa Ortega de 76 años de edad, quien, de acuerdo con la gobernadora, le habría dicho en privado que ya no aspirará a ningún cargo de elección.

Algunos de los líderes de Morena revelaron que hace unas semanas la gobernadora Sansores los convocó a una reunión en Palacio de Gobierno, donde les pidió unidad y les informó que en Campeche solo hay dos aspirantes a sucederla: Pablo Gutiérrez y Liz Hernández, por lo que dependerá de la decisión de la dirigencia nacional definir si la candidatura es para un hombre o una mujer, para formalizar el apoyo a uno o a la otra, “y a nadie más”.

En días recientes, la señora Sansores ha sido espléndida en la promoción de las aspiraciones de Pablo Gutiérrez. Lo califica como “el mejor presidente municipal de todo el país” y lo acompaña en actividades públicas en la isla, siempre con expresiones favorables al edil, algo que los analistas han interpretado como su destape.

En contraparte, la secretaria de Gobierno, Liz Hernández se ha replegado un poco de su antes intensa precampaña. Quizá por órdenes de la gobernadora o a lo mejor por estrategia propia, ya que no ha crecido en las encuestas, ni en las que hace su propio Partido, ni en las que elaboran otras consultoras.

Pareciere entonces, que Sansores San Román ya se inclinó a favor de la candidatura de Pablo, quizá pensando que con eso se ganará el afecto de los carmelitas, quienes en las últimas tres elecciones han votado masivamente por Morena y le han dado no solo la gubernatura sino también la mayoría en el Congreso del Estado.

Para la señora Sansores es indispensable que se mantenga esa lealtad isleña, a pesar de todo el maltrato, el desprecio y hasta los insultos que ha proferido en contra de esa comunidad, que ahora mismo enfrenta la más severa crisis económica de su historia, y no hay visos de que se pueda encontrar alguna salida.

No solo eso, el Gobierno de la señora Sansores se ha negado a otorgar su aprobación a la propuesta que Movimiento Ciudadano alienta en el Congreso, para implementar un plan financiero emergente a favor de las empresas que no han podido cobrarle a Pemex, y de otros negocios que tuvieron que cerrar ante el impago de la paraestatal.

Hay una gran inconformidad ciudadana en Ciudad del Carmen por este desdén de la gobernadora hacia ellos, y por su desinterés en hacer algo para reactivar la economía carmelita.

Quizá por ello haya decidido rifársela con Pablo, impulsarlo como candidato a la gubernatura para explotar electoralmente el tradicional arraigo y localismo de los carmelitas, que ya antes han votado de manera copiosa a favor de un candidato isleño a la gubernatura como Juan Carlos del Río o Jorge Rosiñol Abreu, por citar dos casos.

Pero los tiempos cambian, y quizá corresponda ahora a los isleños revivir aquel apotegma de que “gobernador no pone gobernador”, y voten en contra de cualquiera de las propuestas que plantee la señora Sansores. Sea por Pablo Gutiérrez, quien lleva la delantera, o por Liz Hernández, si el CEN de Morena decide impulsar a una mujer. 

Es probable que el voto de castigo en contra de la peor gobernadora que ha tenido Campeche y la que peor trato le ha dado a los isleños frustre las ambiciones sansoristas de acabar con la maldición de que “gobernador no pone gobernador”. Pero eso todavía está en veremos, aunque las apuestas señalan que seguirá vigente la recordada frase de “Chavo” López Espínola.

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