Opinión

POLITIZAR LA JUSTICIA

Sansores carece de autoridad moral para pedir a los campechanos que “no politicemos la justicia”, porque ella se ha dedicado a utilizar a las instituciones como sus instrumentos de venganza personal y política…

Pidió la gobernadora a los campechanos, –sobre el tema del joven atropellado cerca del monumento a la bola de queso—que no hay que politizar la justicia, y en una  nueva explosión de su soberbia, se atrevió a exonerar a la cuñada del senador priísta Pablo Angulo, asegurando que ella iba manejando de manera correcta, o sea que no iba a exceso de velocidad ni se pasó por alto el paso peatonal.

La verdad es que el tema va seguir a debate hasta que el joven atropellado salga de la situación de salud crítica en que se encuentra, y que las cuentas del hospital donde lo atienden sean saldadas. Quién se encargue de la factura, en estos momentos es lo de menos, lo que importa es que se garantice la atención médica.

Pero la gobernadora Sansores carece de autoridad moral para pedirle a los campechanos que “no politicemos la justicia”, porque ella se ha dedicado estos casi cinco años que lleva en el cargo, a utilizar a las instituciones de impartición de justicia, como sus instrumentos de venganza personal y claro, política.

No se ha salvado ninguna institución. Desde la propia Fiscalía General a cargo de Jackson Villacpís Rosado, hasta la Especializada en Combate a la Corrupción que dirige su primo Loreto Verdejo Villacís, hasta le Comisión de Transparencia, la Contraloría Estatal, la Auditoría Superior del Estado y el propio Tribunal Superior de Justicia y todos sus juzgados.

¿Cómo puede la gobernadora pedir a los campechanos que no politicen un hecho de tránsito cuando ella misma, en su programa de los martes se encargó de satanizar y condenar a una exdirectora del DIF Municipal que atropelló accidentalmente a un motociclista? Hasta sugirió reformas a las leyes para que no pueda haber arreglo en estos casos. Su obsesión era que esa exfuncionaria vaya a la cárcel.

Ahora su postura es diferente. Independientemente de si los peritos pueden dictaminar que la cuñada del senador priísta Pablo Angulo tuvo la totalidad de la culpa en el percance, para la gobernadora, la culpabilidad total recae en el joven atropellado. Dos pesas y dos medidas pues.

Por eso es incongruente que la señora Sansores exija no politizar este tipo de casos. Sabe que ella lo ha hecho antes y sin recato.

Lo que le preocupa es que se siga dudando de las instituciones que ella utiliza para sus venganzas personales. En este caso, la Fiscalía General del Estado y la Secretaría de Protección y Seguridad Ciudadana que han perdido ya toda credibilidad y se han ganado el repudio generalizado de la población.

Hagan lo que hagan, digan lo que digan, el pueblo campechano va opinar de manera contraria, porque saben que están “quemados” y que no están para defender al ciudadano, sino a las órdenes absolutas de la gobernadora.

El pueblo no es tonto. El pueblo juzga y condena de manera implacable e irreversible. Claro, hasta que quienes están ahora al frente de esas instituciones, renuncien por dignidad y por vergüenza.

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