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EXPEDIENTE | LA MENTIRA DEL SEXENIO: “NO HE ROBADO NI UN PESO…”

No se le puede reprochar a los jóvenes estudiantes del Tecnológico de Campeche que hayan estallado en carcajadas y que cuchichearan entre sí, cuando escucharon decir a la gobernadora el catálogo de mentiras a que nos ha acostumbrado: que no ha robado ni un peso, que no tiene camionetas de lujo, que es austera y que no anda con guaruras.

Lo repite cada vez que puede, y a sus dichos solamente habría que responderle con un apotegma certero y eminentemente veraz: “dime de qué presumes, y te diré de qué careces…”

Aún más, nos permitimos darle a la gobernadora un muy respetuoso consejo: si no quiere que se rían de ella, que deje de contar chistes.

Porque lo cierto es que no se le da eso de ser graciosa. Es muy mala para contar chistes, y si bien es cierto que casi siempre causa risa lo que expresa, no es porque tenga la virtud de Polo Polo, de Capulina o de Cantinflas, sí tiene cierto parecido sin embargo con la Chacala, quien también es pésima para contar chistes, pero por lo menos divierte por grotesca.

Es reprochable que la mandataria haya perdido el control y estallara en afrentas contra los jóvenes estudiantes del Instituto Tecnológico de Campeche, llamándolos cobardes. Debería, si tuviera un poco de estatura política, de ofrecerles una disculpa pública, pero no lo hará porque es más grande su soberbia y su arrogancia.

Lo que también debería hacer es dejar de mentir. Que entienda de una buena vez que no por repetir una mentira mil veces, algún día conseguirá que llegue a ser verdad.

Porque eso de que “no me he robado ni un peso”, es solamente una fábula que choca con su historia y con sus antecedentes. Además, debería recordar esa aseveración de ‘que tanto peca el que mata la vaca como el que le jala la pata’, pues ha solapado que desaparezca el presupuesto público como por arte de magia, ya que en ninguna parte del Estado se observa el fruto del multimillonario presupuesto que ha pasado por sus manos. Más de 137 mil millones de pesos.

¿Puede presumir Layda Sansores una supuesta honestidad, cuando ha manejado en total opacidad su presupuesto?

A ver, que explique a los estudiantes ¿por qué se reservó como confidencial toda la información relativa al sistema de transporte Ko’ox, en que se han gastado más de 400 millones de pesos?

¿Por qué reservó también la información pública sobre el proyecto de construcción del “Gran foro Ah Kin Pech” en que se pretenden erogar otros 400 millones de pesos?

¿Por qué no ha transparentado el destino de más de mil millones de pesos presupuestados para “ayuda social” que maneja desde su oficina?

Si Sansores quiere que los estudiantes le crean que no se ha robado ni un peso, que sea transparente y que desglose en qué se ha gastado todo el dinero que ha pasado por sus manos.

Porque eso de la austeridad tampoco es lo suyo. De hecho, mientras se desgañitaba asegurando que es austera y que no vive con lujos, en su cuello se balanceaban sus collares Cartier de más de 500 mil pesos cada uno, y en su muñeca brillaban su reloj y pulsera de oro Cartier valuados en por lo menos 500 mil pesos más cada uno.

No. No se le puede creer ante la evidencia que muestra todos los días, y con su historial de viajes de lujo al extranjero en primera clase, que dice que paga con su propio dinero. ¿Alguien lo cree?

Recuérdese que cuando era senadora, la exhibieron facturando sus prendas, joyas, vestuarios, zapatillas, tintes y demás, por más de 800 mil pesos que había comprado en El Palacio de Hierro. Las pruebas están en los archivos y no admiten desmentidos.

¿No tiene guaruras? Entonces Jorge Gómez, quien también funge como su chofer, y quien tiene al menos a media docena de fornidos ayudantes ¿son pixanes que llegaron en noviembre de 2021 a comer pibipollos, y que se quedaron todo el sexenio?

Que no mienta más Layda Sansores. Sus camionetas Suburban de lujo son visibles cada vez que sale de su mansión del barrio de Guadalupe, y son escoltados por al menos dos patrullas de la policía estatal. Se pasan altos y semáforos, y ¡pobre de aquél que se atreva a protestar!

Layda Sansores debería entender que ese grupo de jóvenes que no hicieron caso a su discurso, y que literalmente la ignoraron, forman parte de ese 80 por ciento de campechanos que según todas las encuestas la catalogan como mentirosa, ladrona, corrupta y que además la reprueban en su evaluación de desempeño.

Debe ser doloroso para la gobernadora salir de su palacio de cristal, donde todo es color de rosa, donde todos se arrodillan a su paso y en donde solo escucha lisonjas y lambisconerías, para enfrentar en el espacio público el verdadero sentir del pueblo.

Seguramente que es frustrante constatar que no en todos lados van a acatar sus caprichos con el solo tronar de sus dedos.

¿No que el pueblo campechano despertó desde octubre de 1997 con su dichosa resistencia civil? Si es así, entonces que no se queje de ese despertar ciudadano que ya no tolera demagogias ni falacias de sus corruptos servidores públicos.

Y que no se espante si ese despertar del que tanto se vanagloria, ejerza un efecto búmeran en junio de 2027, con un alud de votos en contra de este nefasto régimen que ha resultado totalmente decepcionante, corrupto y farsante.

Si ella sembró la semilla de la rebelión, que no se lamente si en esta revuelta que se avecina, ahora sea su Gobierno el enemigo a derrocar. Porque eso es lo que Layda Sansores nos ha legado: el peor Gobierno en toda la historia de Campeche.

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