Opinión

LAS BATALLAS DE ALEJANDRO : “QUE NO LE LLAMEN NARCO PARTIDO AL NARCO PARTIDO” | Por Víctor Améndola Avílez

Alejandro Moreno “Alito”, dejó el estado en junio de 2019. De eso tiene ya: SIETE AÑOS. Siete. Y sigue siendo el ave de tempestades que siempre ha sido.

Nacido, crecido y formado en el oficialismo, es decir, en el Poder, hoy presenta una característica que pocos en Campeche le quieren reconocer: es un líder de la oposición.

Para otros les fue más difícil agarrar sus “principios”, su “ideología” e irse a entregar a Morena… o al PT, o al Verde, siempre por la puerta de atrás.


Muchos, formados, crecidos y enriquecidos en el PRI, dijeron que eso de ser oposición no era lo suyo. Y fueron a entregar todo en Morena. Y muchos, desde ahí, empezaron a criticar al mismo Alito. No soy quien para defender a Alejandro Moreno. De por sí él se defiende solo, y tiene una amplia estructura política partidista donde se nutre, a veces se refugia y luego ataca. No necesita quien lo defienda, al menos no aquí en el estado.

¿Quienes aquí en Campeche, que lo han cuestionado y criticado, hacen lo mismo contra el gobierno federal o el estatal? ¿Quienes han denunciado la enorme podredumbre del Sansorismo en Campeche? Fuera del PRI y de MC . En lo político, pocos. Muy poquitos. Se cuentan con los dedos de la mano, y sobran dedos.

De los “medios independientes” o “autónomos” menos aún. Claro… ya no están en la lista de Comunicación Social de cuando él era gobernador. Ahora cobran en otro gobierno que es de otro color y de otro Partido. Y claro, hay que quedar bien con el patrón en turno.

Alito enfrentó a un personaje que es detestable adentro y fuera de Morena: Gerardo Fernández Noroña. Uno de los símbolos más pestilentes del Senado de la República, el famoso Chango León . Muchos aplaudimos aquella ocasión. Rojos, ex amarillos, azules, naranjas, verdes y hasta de color guinda. Alito enfrentó la grabación y el espionaje del Gobierno Federal.

¿Se acuerdan de Layda Sansores en 1997? La entonces ex candidata del PRD armó tremendo escándalo nacional, más que justificado, por ser objeto de espionaje telefónico. Aquella “casa de seguridad” en la que se hallaron cientos de cintas y horas de pláticas telefónicas de la entonces perredista y otros dirigentes de la oposición. Ahí se valía el escándalo, la denostación al gobierno estatal y federal. Se valía argumentar persecución y acoso oficial. Alito enfrentó mucho más que eso.

¿Cuál fue el origen? No, no fue la votación de Reforma eléctrica de abril del 22. Ese fue, digamos, el punto de quiebre; lo que generó la ruptura total. El antecedente es mucho más atrás y es algo que en su momento habrá que preguntarle a los actores del momento. Alito incluido.


Entre diciembre de 2018 y mayo de 2019, al arribo al poder de López Obrador, Alejandro Moreno Cárdenas presidía la ya desaparecida CONAGO. Siendo ambos presidentes, uno del país, y otro de la COnfederación NAcional de GObernadores, López Obrador le pidió a Alito que dejara el PRI para sumarse a Morena.

Andrés Manuel quería soltar la estocada final al PRI con una renuncia a ese partido más que brutal y simbólica. Alito dijo que no. Y pocos decían que NO al nuevo Presidente de la República. Alejandro dejaría el gobierno estatal en junio de 2019 y se haría de la Presidencia Nacional del PRI. Y más tarde, Alito le daría la primera gran derrota legislativa a Morena y a López Obrador: perder la votación de la Reforma en materia eléctrica.

Lo que vino después fue la persecución política, el acoso mediático, la amenaza del desafuero. Los mensajes a su familia, a su madre, a su esposa y la cárcel para sus allegados. Unos quedaron a su lado, los menos; otros, los más, buscaron el refugio en Morena… del Sansorismo en particular.

Alito aspira a ser presidente de este país. Desea estar en la boleta en 2030. Pocos opositores están confrontando abiertamente al actual régimen: Acosta Naranjo y su equipo nacional de Somos México ; Salinas Pliego y la Televisora TV Azteca.

¿El PAN ? Ausente. ¿Otros? En sus dilemas y en sus propios laberintos. Y Alejandro Moreno Cárdenas.

Hoy, ahora, el INE le ha exigido a Alito que no le diga Narco Partido al Narco Partido; que no diga que el crimen organizado está financiando a Morena, al que está apoyando… financieramente!!! Que no se diga que Morena es un pacto entre delincuentes y narco políticos.

Las bofetadas al ChangoLeón Noroña fueron aplaudidas desde aquí: Qué bueno de que alguien, aún y con esas formas, pusiera en su lugar a ese miserable. Ya era hora de que a Morena se le describiera como lo que realmente es. Y Alito lo está haciendo.

V. Améndola
Rōnin

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