EXPEDIENTE | ENÉSIMA TRAICIÓN DE SHEINBAUM A CAMPECHE
No habían transcurrido ni 24 horas luego de la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum, cuando desde la capital del país se dio a conocer otra pésima noticia para los campechanos: las participaciones federales para Campeche se reducirán 35.1 por ciento en 2027.
No parece haber alguna explicación convincente para esta enésima puñalada trapera para el desarrollo de nuestro Estado.
¿Hay menos ingresos por la exportación de hidrocarburos? Falso. Las recientes cotizaciones del barril rondaban esta semana entre los 103 y los 110 dólares, muy por encima de lo previsto en el Presupuesto de Egresos.
¿Hay menos participaciones tributarias de Campeche a la Federación y a eso obedece el castigo? Es probable, ya que la economía estatal, a pesar de las piruetas demagógicas del secretario del ramo, Jorge Luis Lavalle Maury, sigue en franca debacle, sin que se observen estrategias para contener esa caída.
¿Y el amor que le tiene Claudia Sheinbaum a Campeche y a los campechanos, dónde quedó?
Esa es la cuestión. Porque cada vez que se para en una plaza pública campechana, la mandataria federal no deja de prometer que habrá más apoyos para nuestro Estado, pero apenas aborda su avión para retornar al altiplano, se olvida de los discursos y recurre otra vez a la tijera.
No sorprende el silencio de la gobernadora Sansores ante este nuevo golpe despiadado para nuestro Estado. Su rastrerismo y lambisconería no le permiten decir las cosas de frente, y por eso disfraza su enojo con el mito de la “fórmula maldita”.
Pero hay que decir las cosas por su nombre. La cuarta transformación no ha representado para Campeche ningún cambio en la injusticia fiscal que hemos sufrido durante décadas. Y por donde quiera que le busquen, la 4T no ha sido buena en nada para nuestra entidad.
Gobiernos de diversos tintes van y vienen, y el trato sigue siendo el mismo: recortes por cualquier pretexto, promesas incumplidas y mucha, pero mucha demagogia.
Ha faltado también que resuene la voz de nuestros legisladores federales. Nunca como ahora habíamos tenido tantos senadores y diputados federales campechanos, pero lamentablemente el resultado de su labor sigue siendo infertil. Mucha pose, muchos discursos, pocos resultados.
Y eso que en 2027 viviremos uno de los procesos electorales más reñidos en nuestra historia, y se supone que los gobiernos federal y del Estado tendrían que invertir mucho dinero en maquillaje y al menos disfrazar ese maltrato fiscal que hemos recibido desde siempre.
¿Se atreverán los campechanos a votar otra vez por un régimen que en ocho años ha mantenido la misma política de recortes en participaciones para la entidad?
¿Mantendremos en el Gobierno a un egresado de la llamada 4T que se han postgraduado en el arte de los pretextos y las justificaciones para no dar la cara en la defensa de los campechanos? Que quede en la consciencia de cada quien.
Lo innegable es que Claudia Sheinbaum no le ha cumplido a Campeche ni tiene la menor intención de hacerlo.
Estuvo el pasado domingo en Ciudad del Carmen para continuar con sus visitas de escenografía a los hospitales públicos. Y hay evidencias en video de que horas antes de su llegada a la isla, los centros hospitalarios que iba a visitar recibieron una ‘manita de gato’ para aparentar que son funcionales.
Pero a los derechohabientes no los pueden maquillar, y por eso es que decenas de éstos se arremolinaron alrededor de la camioneta presidencial para reclamar a una sola voz que no hay abasto de medicamentos, y para acusar, una vez más, de mentirosa a la gobernadora Layda Sansores por decir que el abasto es superior al 96 por ciento.
¡Qué desvergüenza y cinismo de la gobernadora Layda Sansores al afirmar con desfachatez que hay suficiente abasto cuando cientos de pacientes enfrentan verdaderos viacrucis todos los días para conseguir los medicamentos y el dinero para adquirirlos!
Lo peor es que la presidenta Sheinbaum sigue recurriendo a las excusas para justificar el desabasto. Prometió que ahora va a resolver los problemas directamente en las unidades médicas para evitar que la burocracia impida que los recursos, medicamentos y servicios lleguen oportunamente a quienes los necesitan.
O sea, su maldita burocracia es la que ha dejado a los enfermos sin sus medicinas. Habría que ser muy ingenuos para tragarse esa ridícula explicación.
Es evidente el fracaso del sistema de salud pública que impulsa este ineficiente gobierno de la llamada 4T y es innegable que no hay voluntad política en la presidenta Sheinbaum para resolver este problema y mucho menos para modificar el trato fiscal que la Federación le confiere a nuestro Estado.
Cada día estamos peor, en todos los aspectos.

