EXPEDIENTE | EL FALSO DISCURSO DE LA POBREZA DE LA GOBERNADORA
Durante la enésima reinauguración del Hospital Gineco-Pediátrico del IMSS en Ciudad del Carmen el pasado martes, la gobernadora Layda Sansores volvió a su narrativa en que además de auto victimizarse, pretende normalizar el mal trato que recibe Campeche por parte de la Federación, por lo que emplazó a los campechanos a que aprendamos a “ser felices en la pobreza”.
“No tenemos un peso de liquidez, no pudimos pagar la luz el mes pasado. Tuvimos que pedir que nos dieran 15 días más para juntar el dinero. ¿Cuándo se hubiese pensado que a Campeche podía pasarle esto? Entonces me siento llena de rabia, de indignación y de injusticia y digo: esto no se vale, por los que callaron, por los que no hablaron, por los cobardes, por los malditos, por los corruptos, por todos, siento una enorme rabia e indignación…” expresó la mandataria.
Y añadió “creo que en mi vida nunca lo conocí y lo vine a conocer ahora al final de mi vida, y digo hoy, después de todo se puede ser feliz en la pobreza, porque me siento pobre cuando me dice el secretario de finanzas, que no vamos a poder pagar la luz…”.
Si la señora Sansores siente rabia e indignación porque no les alcanza “ni para pagar la luz”, imagínese estimado lector, lectora, lo que siente el pueblo al constatar una vez más que fue un terrible error elegirla a ella para ser gobernadora.
¿No hay dinero ni para pagar la luz? Entonces ¿en qué se ejercen los 27 mil 151 millones 269 mil 298 pesos del ejercicio fiscal correspondiente a este año? Si no les alcanza “ni para pagar la luz” entonces ¿qué idiota o estúpido (a) diseñó el manejo financiero de este ejercicio fiscal? ¿No hubo la adecuada planeación? ¿No etiquetaron el dinero para cada uno de los rubros del gasto?
Si ese discurso Sansorista en Ciudad del Carmen en que hace apología de la pobreza pretendía causar lástima o dar pena ajena, sin duda alguna que lo consiguió, pero además evidenció que el de la señora Sansores es un Gobierno fallido, fracasado que no alienta el bienestar del pueblo, como tanto presume la 4T, sino por el contrario, nos induce a conformarnos con ser cada día más pobres.
Y después de esa confesión de su fracaso, ¿intenta que los campechanos voten por el mantenimiento de Morena en el poder? ¿Porque el Gobierno del Estado siga en manos morenistas? ¡Qué cinismo! ¡Qué desvergüenza!
Y que no digan sus bots y sus defensores de oficio que estamos repitiendo frases que la gobernadora nunca dijo. Para cualquier duda o aclaración, pueden recurrir a la página oficial de la gobernadora para escuchar una y otra vez ese discurso en que en lugar de asumir una actitud valiente ante la Federación para exigir más recursos y para protestar contra los recortes, la señora Sansores nos invita a ser conformistas, mediocres, agachados, y a acostumbrarnos a vivir en la pobreza.
Si no hay dinero “ni para pagar la luz”, entonces ¿por qué siguen sus candidatos y ‘referentes’ derrochando el dinero público en sus actos anticipados de campaña? ¿Por qué siguen los funcionarios del gabinete, principalmente Marcela Muñoz Martínez, haciendo ostentaciones de nuevos ricos con autos lujosos, escoltas por montones y mansiones dignas de un jeque árabe?
Es cierto, Layda Sansores nunca ha conocido la pobreza. Su papá robó lo suficiente para mantener tranquilos y sin penurias a varias generaciones sansoristas, y la propia Layda Elena ha acumulado una inmensa fortuna, a tal grado que le da vergüenza exhibir en sus declaraciones patrimoniales la cantidad de predios y bienes que posee.
¿Ahora que llegó a esta edad tiene el cinismo de decirnos que está conociendo lo que es vivir en la pobreza? Que se lo crea su abuela, pero que no pretenda engañarnos o vernos la cara de tontos.
El outfit diario que presume la gobernadora —zapatos, ropa, bolso, relojes, prendas de oro, etcétera— no baja de 500 mil pesos, ¿y con esa cara nos viene a decir que tenemos que acostumbrarnos a vivir en la pobreza? Hay informes periodísticos que aseguran que su familia posee más de 700 propiedades y negocios por todo el país ¿no podrá desprenderse de algunos para ayudar a que Jezrael pague la luz del próximo bimestre?
Qué vergüenza que la gobernadora tenga que recurrir a esos discursos de autocompasión, para justificar el desastre financiero que tiene su Administración. Qué pena que agache la cabeza ante los recortes presupuestales de la Federación y que en lugar de alzar la voz, como en sus tiempos de opositora, ahora nos pida que nos acostumbremos a vivir en medio de penurias y necesidades.
Qué discurso tan irresponsable decir que no tienen ni un peso de liquidez, pero lo cierto es que no puede ocultar que su Gobierno ha manejado más de 145 mil millones de pesos sin que el pueblo pueda ver con claridad en qué se gastó cada peso. ¿O es que tanto han robado, que ya no les alcanza ni para pagar la luz?

