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EXPEDIENTE | NO PUDO LAYDA IMPONER A SU SUCESORA

Aunque la escenografía política construida en el Centro de Convenciones Campeche XXI el pasado miércoles quiso aparentar un ambiente de unidad y cohesión partidista, el mensaje que dejó a propios y extraños es de desesperación, de urgencia por resolver una selección que podría haberles dejado fisuras, y de terror incluso porque sus opositores están trabajando bajo el agua la construcción de una sólida alianza.

Y si bien es cierto que la gobernadora Sansores ha intentado generar la impresión de que ella impuso a Pablo Gutiérrez como el candidato de Morena a la gubernatura, la verdad es que sus intenciones de que su sucesora sea Liz Hernández fracasaron estrepitosamente. La gente la percibe como la continuidad de este pésimo Gobierno que, además, se declara en la insolvencia económica, sin liquidez “ni para pagar la luz”.

Pablo Gutiérrez Lazarus no era el candidato ideal de Layda Sansores, pero lo tuvo que aceptar como su última tabla de salvación. Si no lo hubiera arropado y promovido para aspirar a la gubernatura, el carmelita habría emprendido el vuelo a otras siglas, y hubiera ocasionado una terrible diáspora al interior de Morena que desde ahora les habría asegurado la derrota.

Pero bien dicen que el hubiera no existe, y que la realidad hoy nos presenta a Pablo Gutiérrez Lazarus como el seguro candidato de Morena, y probablemente del PT a la gubernatura.
Habrá que ver de quiénes se rodea, porque hay varios zopilotes que aún cobran como empleados de la gobernadora Sansores, que se le han lanzado como tapetes. Con total servilismo, muestran desesperación para ser tomados en cuenta a fin de que puedan tener otros seis años de “vacas gordas”.

Esos arrastrados suponen que Pablo Gutiérrez ya es gobernador, pero la realidad es otra. Será uno de los que aspiren a la gubernatura, pero nada ni nadie les puede garantizar el triunfo, sobre todo ante la enorme decepción que tienen los carmelitas por el pésimo desempeño de su alcalde, y los malos tratos que han recibido de la gobernadora en estos casi 5 años de Gobierno.

Nadie puede garantizar en estos momentos que Ciudad del Carmen votará otra vez abrumadoramente por Morena y seguirá siendo el fiel de la balanza que ha mantenido en el poder a Morena y con mayoría en el Congreso. Los isleños se han decepcionado tanto, que el destino de su voto será una incógnita hasta el mero día de la elección.

Por otro lado, será trabajo de los dirigentes de los partidos opuestos a Morena presentar denuncias ante el Instituto Electoral del Estado por actos anticipados de campaña, y por realizar actos partidistas dentro de horarios oficiales de trabajo tanto por parte de la gobernadora, como de los demás integrantes del gabinete.

Esperemos que Morena muestre la factura de la renta de las instalaciones del Centro de Convenciones, pues de lo contrario se configuraría otro delito electoral, ya que se estarían destinando instalaciones públicas para actos partidistas.

Aún falta que Pablo Gutiérrez Lazarus solicite licencia ante el Cabildo del Carmen para separarse de su cargo, y se dedique al 100 por ciento a sus actividades partidistas. ¿Lo hará? Esperemos que sí, pues de lo contrario estaría enviando señales peligrosas de desacato a los ordenamientos legales.

También se espera que Liz Hernández renuncie a la Secretaría de Gobierno porque ella será la coordinadora del Distrito 1 para la defensa de la 4T, es decir, será la candidata a diputada federal por esa demarcación. Su cargo actual sería ocupado por el sobrino del exgobernador Jorge Salomón Azar García, “El Cepillo” Rafael Arturo Castilla Azar, aunque los “duros” morenistas quieren que vaya a ese cargo el secretario de Educación, Víctor Sarmiento Maldonado.

Durante el evento partidista del pasado miércoles se pudo observar la “reconciliación” del líder del Congreso Antonio Jiménez Gutiérrez y de la bancada morenista. Se abrazaron, posaron para la foto y fingieron una sonrisa de amistad, aunque al final cada uno se fue por su lado.

Morena necesitaba aparentar que han cicatrizado sus heridas internas. Le urgía presentarse como un partido sólido para despejar cualquier sospecha de divisionismo antes de lanzar como candidato al presidente municipal del Carmen. La realidad, sin embargo, es otra y ya habrá momento de que empiecen a aflorar esas grietas.

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