EXPEDIENTE | LAYDA SANSORES ¿HONESTA?
El 27 de octubre de 2022, el senador suplente y consejero político de Morena, Alejandro Díaz Durán, denunció que la gobernadora de Campeche, Layda Sansores San Román ha mentido sobre sus declaraciones patrimoniales, y la acusó de adquirir vastas extensiones de terreno a precios irrisorios.
Aún más, tildó a la mandataria campechana de ser “La Reina del Cash” y compartió un video sobre el patrimonio de la gobernadora —según un trabajo periodístico—, el cual consiste en 83 propiedades que fueron compradas en “cash”, es decir, al contado y de las cuales solo reportó 34 cuando era senadora.
De acuerdo con el video exhibido por el senador suplente, Sansores habría adquirido edificios en el centro histórico de Campeche, gasolineras y terrenos frente a la playa a precios de tan sólo 2.24 pesos el metro cuadrado.
Además de que habría adquirido dos terrenos en el estado de Chiapas, el primero de ellos de 8,922 m2 en el municipio de Cacahoatán y el segundo de 26,718 m2.
Díaz Durán también destacó que el 2 de agosto de 2014, Sansores compró, en un solo día, seis terrenos al precio de 18 centavos por metro cuadrado. El suplente de Monreal en el Senado cuestionó así el origen del patrimonio de Layda Sansores.
Hay que precisar que los cinco párrafos anteriores corresponden a las publicaciones, disponibles en las redes sociales sobre los dichos de Díaz Durán contra la gobernadora de Campeche. Acusaciones muy fuertes y muy serias, a las cuales Sansores San Román jamás dio respuesta. Y se dice en el argot que “el que calla otorga”.
Valga esta aclaración ante las nuevas amenazas de la gobernadora Sansores para “hacer algo” en contra de quienes, según ella, han difundido mentiras en torno a su persona y su fortuna.
Pero vale la pena preguntar, tan solo para salir de dudas, ¿Por qué jamás desmintió los dichos del senador suplente Alejandro Díaz Durán? ¿Por qué tampoco ha desmentido las informaciones que sostienen que ha mentido en sus declaraciones patrimoniales, o ha escondido bienes y propiedades en su declaración 3 de 3?
El pasado martes, durante su cada vez más decadente programa, Sansores San Román volvió a presumir que no se ha comprado joyas y aún más, sostuvo que “me he comportado como una gobernadora honesta, no me he comprado ni un puño de tierra, ni un tabique… vamos a ver qué podemos hacer porque ya se pasan, se pasan en decir mentiras…”
Lo único creíble de esa declaración, es que Sansores “va a hacer algo” en contra de quienes han dudado de su honestidad, y quienes, como el senador suplente Alejandro Díaz Durán la han calificado incluso como “la reina del cash”.
Porque en Campeche todos sabemos el origen de la fortuna de la señora Sansores. Hay numerosos testimonios de la forma como su padre, “El Negro” Sansores ejerció el poder, de cómo despojó de sus bienes y propiedades a numerosos campechanos.
Para refrescar la memoria baste estos párrafos del libro “La Negra Historia del Negro Sansores”, del periodista Elías Chávez, donde el exgobernador José Ortiz Ávila, compadre de don Carlos y quien lo ayudó a llegar a la gubernatura, lo describió:
“Sansores Pérez lo primero que hizo como gobernador fue suprimir los informes diarios de la hacienda pública Es más: nunca hizo una publicación de sus informes de gobierno. Llegó al gobierno con una voracidad desenfrenada y no hubo actividad económica en la que no estuviera metido: controló las gasolineras de Campeche, hizo una poderosa flota camionera, compró una hacienda que se llama San Lorenzo, a la que está llevando arena de otros lugares para hacer playas artificiales; acaparó la producción de miel; estafó a los campesinos de los ejidos forestales, saqueó la riqueza forestal de Campeche y al frente de sus aserraderos puso a su hermano Ramiro Sansores”
Ortiz Ávila menciona una larga lista de propiedades y negocios de Carlos Sansores Pérez, y da un ejemplo de cómo se enriqueció: “Cuando se apropió de una de las gasolineras, la del señor Rosado, en Escárcega, lo mandó llamar y le dijo: Mocho, porque le faltaba un brazo, te voy a dar tanto por tu gasolinera. No, Negro, contestó Rosado a Sansores, no la vendo. No te estoy preguntando. Te voy a dar tanto, insistió Sansores. Pero es que vale más, replicó Rosado. Ya hicimos el cálculo. Vete a la tesorería para que te den el dinero y firmes los documentos. Y este, dice Ortiz Ávila, sólo es un ejemplo de los hurtos que cometió Sansores Pérez…”
Puede ser que doña Layda Elena se haya “comportado como una gobernadora honesta”, pues ciertamente que le gusta vivir de apariencias. Pero una cosa es lo que parece, y otra es lo que es.
Tampoco existe la honestidad por decreto. Y auto asignarse virtudes es propio de quien no las posee. “El halago en boca propia es vituperio”, reza un conocido refrán, que viene al caso con una mandataria que, ante el alud de pruebas de corrupción en su contra, insiste en el monólogo que ha mantenido en su sexenio, y en donde solo su palabra vale, adjudicándose una cualidad —la honestidad— que parece estar muy alejada de la realidad.

