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EXPEDIENTE | CASTIGA A MUNICIPIOS INEPTITUD DE SANSORES

Bien dice el refranero popular que el hilo siempre se revienta por la parte más delgada, y eso es lo que está ocurriendo con el tema del recorte a las participaciones federales para la entidad. Las consecuencias no las paga el Gobierno de la señora Sansores —que sigue con sus lujos, sus extravagancias y sus derroches— sino el pueblo, el ciudadano común y corriente.

Y es que en otra de esas gandallezcas y sectarias decisiones del Gobierno Estatal, resulta que son los ayuntamientos campechanos, sobre todo los cinco que no son gobernados por Morena y sus aliados –Campeche, Calkiní, Dzitbalché, Hecelchakán y Hopelchén— los que van a terminar pagando los recortes que el Gobierno Federal de Claudia Sheinbaum le está haciendo a nuestra entidad.

Tan solo al Municipio de Campeche, de enero a la fecha, Layda Sansores ya lo despojó de 130 millones de pesos que servirían para bacheo de calles, alumbrado público, recoja de basura, mejoramiento del sistema de agua potable, etcétera.

Si el presupuesto de egresos del Ayuntamiento campechano para 2026 es de mil 937 millones de pesos, resulta que los 130 millones que le ha quitado Sansores hasta ahora representa casi el 7 por ciento de lo que proyectaba ejercer en beneficio de los ciudadanos. La mala noticia es que sus autoritarios recortes van a continuar durante todo el año.

Y aunque el secretario de Finanzas y Administración del Gobierno del Estado, Jezrael Larracilla Pérez, sostiene que estos ajustes se aplican a los 13 Municipios, la realidad de las cosas es que una vez más miente. O disfraza la verdad, o la oculta, o la suelta por partes.

Porque este inepto funcionario chilango no supo detallar los montos que le han quitado a cada Municipio y se excusó con el cuento de que “es un ajuste técnico establecido en la Ley de Coordinación Fiscal y la Ley de Disciplina Financiera”.

Se fundamentó también en el hecho de que el Estado enfrenta una “reducción presupuestal cercana a los mil 500 millones de pesos en la ley vigente respecto al ejercicio anterior, con un ¡mpacto estimado por la gobernadora de hasta 5 mil millones, considerando lo ejercido frente a lo aprobado”.

Debería explicarnos el funcionario la lógica de las matemáticas de la gobernadora Sansores. Porque si la reducción real es de mil 500 millones de pesos, ¿por qué ella asegura ella que el “impacto” es de 5 mil millones?

¿Acaso eso quiere decir que mientras que a ella le quitan oficialmente mil 500 millones de pesos, a los Municipios su Administración los despojará de cinco mil millones de pesos? Puede ser, dados los antecedentes del raciocinio poco lógico de la mandataria estatal.

Lo que es imposible negar es que estos recortes presupuestales a los Municipios tienen eminentemente motivaciones políticas, partidistas y electoreras. Porque dejan a los alcaldes sin recursos para atender sus compromisos, los obligan a hacer ajustes a sus programas e incluso los inducen a endeudarse para poder tapar el hueco que les deja esta pésima y fallida Administración estatal.

Debería la gobernadora Sansores informar qué ha hecho ella para contrarrestar estas políticas fiscales que le aplica la presidenta Claudia Sheinbaum y en su caso, exigir que se corrijan. Tiene mayoría en el Congreso de la Unión y en la mayoría de los congresos estatales, por lo que hay quorum para dar marcha atrás a las “leyes malditas” que tanto daño nos siguen provocando.

En lugar de pugnar por una reforma a la Ley de Coordinación Fiscal que nos despoje de esta maldición que se ha prolongado por décadas, la gobernadora Sansores ha preferido callar ante el Gobierno Federal, lamentarse con lloriqueos en su narrativa local, y utilizar la tijera presupuestal en contra de los municipios donde no gobierna su partido.

Apenas durante la pasada visita de la presidenta Sheinbaum el viernes de la semana pasada, la gobernadora se esmeró en su zalamería discursiva, en lugar de reclamarle de frente el porqué de este maltrato fiscal de la federación para con los campechanos. Volver a quejarse de que se ha quedado sin dinero hasta para pagar la luz, solo confirma su ineptitud administrativa, su ineficiencia como servidora pública y el fracaso de su Gobierno en la planeación adecuada para el ejercicio de los recursos públicos. Porque dinero ha habido. Lo que no se ve son resultados.

Mientras tanto, ella continúa con sus ostentosos derroches, con sus gastos superfluos, y con generosas aportaciones para que, por ejemplo, Pablo Gutiérrez Lazarus pueda lucirse en la feria de julio que se avecina, con conciertos en donde la nómina global rebasará los 100 millones de pesos. ¿Todo para qué? Para que el edil Carmelo, que prefiere ser perro que campechano, siga comprando popularidad.

Así se las gasta el Gobierno de la señora Sansores. Mano dura para sus adversarios y generosidad sin límite para sus esbirros y cómplices. Lo malo es que el pueblo es el que paga su ineptitud. Ya tendrá tiempo este generoso pueblo, para cobrarse esta y las demás afrentas en las urnas.

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