EXPEDIENTE | DOBLEGAN ‘DIPUTADOS REBELDES’ A SANSORES
Ni la gobernadora Layda Sansores San Román ni su secretaria de Gobierno, Liz Hernández Romero, la supuesta encargada de velar por la gobernabilidad del Estado, se atrevieron a dar la cara a los ‘diputados rebeldes’ encabezados por su ‘pastor’ José Antonio Jiménez Gutiérrez, para “limar asperezas” y “construir consensos”.
Enviaron como bombero emergente al coordinador General de la Oficina de la Gobernadora, Rafael Castilla Azar, y como fedatario de los acuerdos al mismísimo dirigente estatal de Morena, el bufón chilango Erick Alejandro Reyes León.
¿Qué acordaron?
Si nos atenemos a lo que profusamente difundieron las páginas matraqueras al servicio de la gobernadora, entonces tendremos que repetir que “se reafirman como un bloque comprometido con las causas del pueblo. A partir de este entendimiento, se construye una agenda legislativa que respaldará las prioridades del Gobierno estatal y las iniciativas estratégicas del proyecto nacional, incluido el Plan B de la Presidenta Claudia Sheinbaum, bajo el principio que guía al movimiento, anteponer siempre el interés colectivo: primero el pueblo, primero los pobres, primero Campeche”.
La verdad es que hay más bla-bla-bla, que acuerdos reales. ¿Por qué? Por una razón muy sencilla: no estuvo presente la gobernadora; no hubo un acuerdo verbal ni formal de su parte, para que esos “consensos” se cumplan, pero sobre todo para que no se insista es seguir promoviendo procesos jurídicos contra el coordinador parlamentario, Toñito Jiménez. Más adelante veremos que hay razones suficientes para que se proceda en su contra, y que el Gobierno está impulsando su caída.
Debió ser la gobernadora Sansores quien encabezara esa “muestra contundente de madurez política y compromiso con el pueblo campechano”, según reza el boletín de marras.
La ausencia de Sansores San Román y de Liz Hernández, para darle certeza y legalidad a los acuerdos, prueba por un lado que ni la gobernadora ni su secretaria de Gobierno, tienen la “madurez política y compromiso con el pueblo campechano”, pues ambas prefirieron esconderse y mirar los toros desde la barrera, que enfrentar cara a cara a los que se rebelaron precisamente por acusar a la mandataria de actuar contra los intereses del pueblo, de traicionarlo, de darles la espalda. ¿O ya se le olvidaron a Toñito sus palabras’
De la señora Sansores se entiende que se haya ausentado de esa reunión, efectuada en horas de trabajo, en un Salón de la Biblioteca del Estado; prefirió irse de vacaciones con su familia y su desempleado ‘amante legítimo’, antes que demostrar ante los diputados rebeldes que reconsideró su posición, que ya no va fomentar campañas de odio en su contra tildándolos de traidores, ni alentará recursos legales en su contra para aniquilarlos y llamar a sus suplentes.
Deberían las autoridades electorales investigar porqué el coordinador General de la Oficina de la Gobernadora, Rafael Castilla Azar, encabezó en horas de trabajo, en días hábiles y en un edificio público, pagado con el dinero del pueblo, una reunión que fue eminentemente partidista. Lo fue, porque ahí estuvo el presidente estatal de Morena, el payaso chilango Erick Reyes León.
Presumen que “se alcanzó un acuerdo que restablece la unidad y alinea la agenda legislativa”, pero lo que en realidad hicieron fue evitar que varios de esos diputados rebeldes se vayan a buscar candidatos a los partidos adversos a Morena, en especial a Movimiento Ciudadano y al PRI.
Señalan también que “el movimiento de transformación está más fuerte y más unido que nunca. Con visión, liderazgo y altura política, Campeche avanza con paso firme hacia un futuro de justicia, bienestar y dignidad para todas y todos”, pero es preferible creer en lo que dice el refranero popular: dime de qué presumes y te diré de qué careces, porque la realidad de las cosas es que el barco cuatrotero hace agua por todas partes. Y si no lo creen que le pregunten al exdiputado Jorge Luis López Gamboa.
La verdad de las cosas es que los ‘diputados rebeldes’ fueron chamaqueados. Los llevaron a una reunión en la que esperaban dialogar con la gobernadora, pero les enviaron a un funcionario de tercer nivel, incapaz de garantizar que cese la campaña persecutoria contra ellos; no hubo de parte de Reyes León ni una disculpa por las expresiones ofensivas que les dijo, ni les garantizaron que tendrán oportunidad de alcanzar algunas candidaturas, ya que ninguno de ellos forma parte de los “referentes” que el propio chilango ha presentado.
Les urgía tapar uno de los huecos por donde la nave que mal comanda Layda Sansores está haciendo agua, y sobre todo, necesitaban con desesperación, la garantía de que no se van a aliar más con Moci y el PRI, para votar en contra de las iniciativas del Gobierno estatal.
No. No hubo ninguna “muestra contundente de madurez política y compromiso con el pueblo campechano”. Lo que sí abundó fue maquillaje, para aparentar que se está resolviendo la grave crisis política que viene enfrentando el Gobierno de la señora Sansores desde febrero pasado.
Pura farsa pues, puro engaño, tal y como han sido estos cuatro años del pésimo Gobierno de la señora Sansores San Román.

