EN LAS TRIPAS DEL JAGUAR | 10 DE AGOSTO DE 2026
DE LOS NUEVOS DEPARTAMENTOS EN SAN LORENZO…
Desde el pasado 31 de marzo adelantamos que una corrupta, rapaz e ineficiente funcionaria compró una propiedad en el ahora “exclusivo” y “fifí” balneario de San Lorenzo. Pues bien, esta semana finalmente se difundieron las imágenes de los exclusivos departamentos por los que la empleada de Layda Sansores, esa misma que le contesta el teléfono a las 3 de la mañana, pagó 5 millones de pesos.
En las imágenes obtenidas gracias al “fuego amigo”, se puede apreciar que ya les invirtieron varios millones de pesos para modernizarlos y amueblarlos, mientras los residentes de San Lorenzo se quejan de que la familia Sansores continúa extorsionándolos con cobros por sus vehículos y cuotas por familiares e invitados, pero que no les rinden cuentas de los ingresos del balneario ni en qué se gastan el dinero, pues no se ve invertido en ningún lado.
Pero para la nueva propietaria de los lujosos departamentos, esta nueva compra “de oportunidad” les permitirá disfrutar una tranquila vida frente al mar una vez que concluya esta nefasta y corruptísima administración de la que se han servido con la cuchara grande para multiplicar su patrimonio. Ella es la moderna versión del “negro Durazo”, con los mismos vicios y la misma impunidad.
DEL NEPOTISMO EN EL GOBIERNO SANSORISTA.
La columna Política Confidencial, de Publímetro, comenta el pasado viernes del lujoso viaje de Layda Sansores por España: “La imagen de la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, viajando a Madriden clase ejecutiva y en temporada alta acompañada por su hermana Laura Sansores, presidenta del DIF estatal, volvió a abrir un viejo debate: ¿hasta dónde es sano que familiares directos de gobernadores ocupen cargos públicos?”
Los columnistas aclaran que “El caso no es exclusivo de Campeche. En distintas entidades esposas, hermanos o familiares cercanos de los mandatarios desempeñan funciones dentro de la administración, una práctica que sus defensores consideran una tradición institucional, pero que sus críticos ven cada vez con mayor recelo.” Sin duda. Pero eso le valió madre a Layda.
Y rematan: “Más allá del viaje, la discusión de fondo es otra: ¿por qué quienes llegan al poder terminan incorporando a sus familiares al gobierno? Aunque no siempre se trata de nepotismo en términos legales, la percepción pública suele ser distinta cuando los vínculos familiares y los cargos públicos se mezclan. En tiempos en los que Morena ha prometido combatir el nepotismo, cada caso reaviva una pregunta incómoda: ¿no sería mejor que los familiares de los gobernantes mantuvieran su vida profesional al margen del poder?” Al menos en esta administración, no, son un chingo sus familiares en cargos públicos.

