Opinión

CENTROS DE ADOCTRINAMIENTO 

En Campeche se violan flagrantemente muchas disposiciones legales, pero esta de manipular la educación de los jóvenes con fines político-partidistas no tiene perdón.

Las autoridades electorales deberían prestar atención a lo que está sucediendo en las instituciones de educación media superior y superior del Estado de Campeche que se han  convertido en centros de adoctrinamiento y de reclutamiento de jóvenes militantes para el partido Morena.

Es el caso de la Universidad Tecnológica de Calakmul en donde abundan las denuncias contra su director Andrés Cruz Zamudio.

En una carta que personal docente y administrativo le envió al secretario de Educación, Victor Manuel Sarmiento Maldonado, le precisan entre otras cosas los abusos en que incurre:

Prohibir a los alumnos expresarse; mantener una relación sentimental con una alumna de la institución: tener “aviadores”, todos familiares de don Hugo y de la presidenta municipal;  prestar la camioneta de la institución a su hermano para que se vaya de vacaciones.

También lo acusan de permitir que su suegra venda comida de mala calidad a los alumnos; hacer campaña y obligar a los alumnos a participar en eventos políticos de Morena y favorecer con becas a los hijos de los más allegados al mismo partido político.

Los denunciantes anexan pruebas de sus acusaciones y erróneamente depositan su confianza en el titular de la Seduc, a lo mejor ignorando que él es uno más de los funcionarios que, violando la ética y legalidad, han convalidado que esos centros de enseñanza sirvan más como fuentes de abastecimiento de nuevos militantes al partido en el poder.

Hay similares denuncias contra otros centros de enseñanza como el Instituto Campechano dónde se ha perdido todo el decoro y la libertad de cátedra se confunde con libertad de afiliación a Morena.

O el Cecytec donde su director, Victor Hernández Ponce, es uno de los ‘referentes’ de Morena para ser candidato a una diputación local, y anda en alebrestada precampaña desde hace varios meses,

En Campeche se violan flagrantemente muchas disposiciones legales, pero esta de manipular la educación de los jóvenes con fines político-partidistas no tiene perdón. No en una sociedad que presume democracia, inclusión y pluralidad, cuando lo que abunda es una educación al estilo de los países comunistas, absolutistas y totalitarios.

Y no. Campeche no se merece eso.

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