Opinión

ANARQUÍA ELECTORAL

Organizan reuniones vecinales con beneficiarios de los programas sociales del Gobierno. Se basan en el padrón que han armado con los datos personales de quienes recibieron algún beneficio…

Se multiplican con mayor frecuencia los casos probados de violación a la Ley Electoral en el rubro relativo a las campañas anticipadas, al desvío de recursos públicos para fortalecer la imagen de los precandidatos y de la coacción ciudadana para respaldar al partido oficial, a cambio de apoyos y beneficios de los programas sociales.

En pocas palabras, en Campeche prevalece una anarquía electoral y a pesar de que se han presentado denuncias sustentadas ante el Instituto Electoral del Estado de Campeche, los consejeros se han convertido en testigos de piedra de los abusos y excesos que incurre en este rubro el gobierno de la señora Sansores San Román.

Es más fácil que proceda una queja de la gobernadora Sansores, o de su secretaria de Seguridad Marcela Muñoz, por presunta ‘violencia política en razón de género? a que se inicie una investigación por las precampañas anticipadas en que incurren varios “referentes” de Morena.

Hace dos días, se difundieron videos tomados en el mercado de Morelos,  en la capital del Estado, donde militantes de Morena fueron señalados por organizar listas de ciudadanos y solicitar documentos oficiales como credencial de elector y CURP a cambio de apoyos como despensas, láminas y electrodomésticos.

Lo hacen con total descaro, sin pudor alguno, y con la certeza de que “no les pueden hacer nada porque van de parte de la gobernadora”.

En otras colonias organizan reuniones vecinales con beneficiarios de los programas sociales del Gobierno. Se basan en el padrón que han armado con los datos personales de quienes recibieron algún beneficio. Por ejemplo, una tarjeta Ko’ox, o el permiso para participar en sus eventos de “emprendedores” para exponer y vender sus productos.

Es decir, coaccionan al ciudadano para que se sumen a sus precampañas, a cambio de recibir beneficios posteriores. Otras familias reciben bolsas de pescado –chacchí, la especie más barata—junto con una dotación de verduras –tomate, cilantro, cebolla, chile habanero—para que puedan degustar sus alimentos. A cambio les piden copia de su INE y sus número de teléfono.

En algunos casos buscan afiliar a los ciudadanos al partido Morena. En otros,  forman grupos de apoyo para las precampañas de los “referentes” morenistas. En ambos casos, y en todos los que hemos reseñado, se viola flagrantemente las leyes electorales.

Y nadie dice nada, pese a que la sanción contemplada en el Código Electoral, es la cancelación o la negación de sui registro al cargo de elección popular a que aspiran. Falta mucho para eso, ciertamente, pero a la distancia no se observa la menor intención de aplicar la ley de manera pareja.

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