Opinión

CUATROTEROS ARROGANTES

Como emisarios de la tragedia, los secretarios del gabinete y los directores de las diversas dependencias estatales, debieron comparecer con al menos un poco de humildad. No se puede esconder el fracaso…

No les cayó nada bien a los que detentan actualmente el poder público, la exhibida que les dieron en las comparecencias con motivo de la glosa del Quinto Informe de Gobierno. Les ha causado tanto ardor, que no buscan cómo desviar la atención para que no se siga hablando del tema.

Personajes como Esteban Hinojosa Rebolledo, secretario de Bienestar;  Roxana Rivera Peña, secretaria de Desarrollo Rural; Vania Kélleher Hernández, directora del Instituto de la Mujer; Elvira de la Peña Abreu, director de la Comisión para el Desarrollo del Suelo y Vivienda (Codesvi), entre otros comparecientes, perdieron el control y se enfrascaron en estériles discusiones con los diputados opositores.

Fue notoria la arrogancia de esos y otros personajes, su altanería y prepotencia y hasta trataron de humillar a los legisladores como un recurso para evadir su falta de capacitación a la hora de comparecer, y más que eso, la carencia de resultados palpables sobre sui desempeño público.

Porque la realidad es que la evaluación que se le hace a este Gobierno a través de diversos instrumentos –las encuestas, los datos del Inegi, las cifras del Coneval, las estadísticas del IMSS, etcétera—no le dan calificaciones aprobatorias. Al contrario, fracaso es el adjetivo que más les encaja.

Y cuando hablamos de Administración estatal, hablamos de todos los integrantes del gabinete. No solo de la gobernadora Sansores, quien ya de por sí, pasará a la historia como la peor en toda la historia de nuestra entidad.

Como emisarios de la tragedia, los secretarios del gabinete y los directores de las diversas dependencias estatales, debieron comparecer con al menos un poco de humildad. No se puede esconder el fracaso, no se puede maquillar la realidad, no alcanzan los números para presentar una realidad inexistente.

La arrogancia, la soberbia, la prepotencia, no son buenas consejeras, sobre todo si algunos de los comparecientes tienen en frente oportunidades de continuar en la brega política. Esteban Hinojosa es una apuesta temeraria de la gobernadora para la alcaldía, y a pesar de que le han dicho que no es buena idea promoverlo, sigue entercada en su proyecto y eso le inyecta aún más arrogancia al joven champotonero.

El aludo de comentarios críticos contra los comparecientes –en especial contra la secretaria de Turismo Ada Solís Peniche—obligó al vocero estatal Walther Patrón a operar por dos vías: una, implorando tregua para no incurrir en violencia política de género, mientras que por otra parte promovió ataques viscerales e infamantes contra la alcaldesa Biby Rabelo, contra Pedro Armentía y contra los diputados que se lucieron en los cuestionamientos contra los funcionarios comparecientes.

Pero este hipócrita doble juego a que nos tiene acostumbrados Walther Patrón no le redituó en nada, no les funcionó porque la percepción que sigue presente es que tenemos funcionarios ineptos, incompetentes y corruptos que han llevado a la desgracia a nuestro querido Campeche. Y esta percepción no hay manera de eliminarla. Ya no les va alcanzar el tiempo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *