Opinión

LA CLOACA DE LA POLÍTICA | 17 DE AGOSTO DE 2026

No. Ni Vania, ni Elvira, ni la gobernadora y mucho menos Marcela Muñoz pueden hablar de sororidad, sin que al hacerlo ofendan a toda la sociedad campechana, pero en especial a las mujeres…

LAS CHICAS FIFÍ DE LA 4T

¿Qué tienen en común Vania Kelleher Hernández y Elvira de la Peña Abreu? ¿Qué méritos tuvieron que hacer para integrarse al gabinete de la señora Layda Sansores, pese a que su perfil no es compatible con los supuestos lineamientos de la llamada cuarta transformación?

Lo que las une es la soberbia y la arrogancia, características de quienes no le piden nada a la vida, de quienes jamás han padecido necesidades, y de quienes están acostumbradas a mirar a los demás por encima del hombro.

¿Dónde estaba Vania Kélleher cuando en 1997 los policías del Potoco rociaban con agua a presión a los manifestantes de la resistencia civil que se lanzaron al abismo al lado de Layda Elena? ¿Qué papel desempeñaba Elvira de la Peña Abreu cuando Salomón Azar era gobernador de Campeche?

Vania es ahora directora del Instituto de la Mujer, y desde ahí se ha asumido como fallida defensora de las campechanas. Le exige sororidad a las diputadas de Movimiento Ciudadano y del PRI que le dieron una zarandeada de antología a los integrantes del gabinete, y les pide humildad y sencillez, porque “en Campeche todos nos conocemos”.

¿Qué sororidad tuvo Vania con las mujeres policías quienes fueron agredidas física y sexualmente durante aquél operativo en san Francisco Kobén de mediados de marzo de 1994? ¿Dónde estuvo su sororidad cuando la gobernadora Sansores las re victimizaba una y otra vez y la exhibía públicamente en su programa de los martes?

¿Dónde está la sororidad de Vania Kélleher con la joven activista Yahari Brito, víctima de una terrible injusticia pues se encuentra encarcelada pese a que no hay pruebas en su contra, y a pesar de su embarazo de alto riesgo las insensible juezas no le autorizan la prisión domiciliaria?

No. Ni Vania, ni Elvira, ni la gobernadora y mucho menos Marcela Muñoz pueden hablar de sororidad, sin que al hacerlo ofendan a toda la sociedad campechana, pero en especial a las mujeres.

Elvira de la Peña es directora de la Comisión para el Desarrollo del Suelo y Vivienda de Campeche (Codesvi) y desde su llegada a la institución aplicó su mano de hierro para despedir sin piedad a quienes se le pegó la gana, muchos de ellos, luchadores del movimiento de 1997. ¿Le dijo algo la gobernadora? Nada.

¿Qué tienen en común? Que por su condición de chicas fifí del gabinete, no permiten que nadie les alce la voz o les lleve la contraria. También las identifica el origen de la posición que ocupan, producto dicen quienes saben de eso, de las generosas aportaciones que sus familias le hicieron a la campaña de Layda. Ambas eran priístas y ahora se sienten más morenistas que los hijos de López Obrador.

Ambas se enfrascaron en una discusión con las diputadas del Congreso durante sus comparecencias. O mejor dicho, cada una de estas chicas fifís, quiso regañar a sus contrapartes del Congreso. Pero el tiro les salió por la culata. Ambas quedaron exhibidas por su arrogancia y su soberbia.

Claro que deberían renunciar, por la incompetencia que ambas han demostrado en el desempeño de sus funciones, pero como dependen de quien es aún más incompetente, soberbia y arrogante, entonces seguramente que se mantendrán firmes en sus respectivos cargos.

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