Opinión

LA CLOACA DE LA POLÍTICA | 4 DE AGOSTO DE 2026

No hubo autocrítica, y ni siquiera se ocupó en dejar en detallar cómo se encuentran las finanzas públicas. En el auditorio prevalecía el aburrimiento…

CRONICA DE UNA FARSA

Una hora con 59 minutos le llevó a la gobernadora Layda Sansores simular ante un escenario a modo, que estaba enviando un mensaje político con motivo de su quinto “informe” de Gobierno.

Una vez más, la mandataria eludió la formalidad y la seriedad de un evento de esta naturaleza. Sin un texto redactado para darle coherencia, rumbo y sentido a su “mensaje”, la señora Sansores se dedicó a parlotear sin ton ni son, aderezándolo con un sentimentalismo trasnochado que no convenció ni al más chairo de sus seguidores.

A las 12 del mediodía con 19 minutos, ingresó al salón principal del centro de convenciones acompañado de son Romeo Ruiz Armento, su “amante legítimo” desde hace más de 40 años. En la puerta la esperaban sus porristas de siempre para tomarse las selfies con ella. Son las mismas comparsas que acuden a lanzar porras los martes del jaguar.

Tardó 15 minutos en llegar al presídium para iniciar el acto oficial. A su paso se fundió en elocuente abrazo con Arturito Moo, y con el senador Aníbal Ostoa además intercambiaron algunas palabras. Ex priístas como el “Oaxaco” Noel Juárez, que ambiciona la alcaldía de Seybaplaya, no ocultaron su desesperación por tomarse la foto con ella. No hubo sin embargo entusiasmo ni espontaneidad ni afecto. Todo, perfectamente ensayado.

Tras los honores a la bandera, y a falta de actos propios por informar, a la gobernadora se le ocurrió transmitir un mensaje con las principales obras de la presidenta Sheinbaum en Campeche, y en el video ya dio por terminado el “polo de desarrollo” de Seybaplaya, pese a que no se ha colocado ni la primera piedra.

Luego vino el video del movimiento del 97, son los mismos textos y las mismas mentiras, aunque gracias a la inteligencia artificial se pudo recrear algunos de esos pasajes que tantos traumas le causaron a la hoy gobernadora.

Poco después inició su mensaje en el que una vez más se refugió en los recuerdos familiares, en el amor a su “amante legítimo”, a sus hijas, sus nietas y su hijo, a sus hermanos, a su papá y hasta a su abuelita. No hubo autocrítica, y ni siquiera se ocupó en dejar en detallar cómo se encuentran las finanzas públicas. En el auditorio prevalecía el aburrimiento y en las afueras del centro de convenciones, ningún alma interesada en el evento. Por temor a ser arrestados nadie se animó a protestar.

Layda rubricó su mensaje señalando que “tenemos que dar…tenemos que perdonar…tenemos que amar…” pero fueron solamente palabras vacías, porque en el penal de San Francisco Kobén mantienen encerrada a Yahari Brito, pese a su embarazo de alto riesgo, y a pesar de que no se han presentado las pruebas en su contra. Es la presa política del sexenio, y a ella no la ha querido perdonar la gobernadora.

¿Dar? ¿Perdonar? ¿Amar? Que digan los policías si fueron perdonados. Que digan los periodistas perseguidos si se sienten amados. Que diga el exrector Abud si ha sentido el amor de este Gobierno.

A las 14 horas con 18 minutos concluyó la farsa. La gobernadora decidió subir al estrado a Manuel Zavala, secretario de Organización del CEN de Morena, y a Erick Reyes León, presidente estatal de ese partido. ¿Por qué razón los subió? Nadie lo sabe, pero con eso confirmó que más que evento protocolario y oficial, lo ocurrido el pasado sábado solamente fue una payasada. Un acto partidista más en que no se cumplió con el mandato constitucional de la rendición de cuentas.

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