Opinión

El fracaso de Pablo

Pablo va pasar a la historia como el alcalde que gobernó al Municipio carmelita en la etapa en que se fue a la ruina, en que su economía se desplomó, y en que hubo más desempleos y más negocios cerrados.

Pese a la obsesión de los operadores políticos de Morena para manipular algunas encuestas en que se le presenta como uno de los alcaldes mejor evaluados del país, la realidad de las cosas es que el edil Pablo Gutiérrez Lazarus ha venido navegando en el marco de la mediocridad en cuanto a resultados y tiene números sumamente adversos en cuanto a la transparencia con que maneja los recursos públicos.

La Fiscalía Estatal Anticorrupción tiene varios expedientes y carpetas de investigación en su contra, pero no las ha querido cumplimentar por cuestiones político-partidistas.

Era un arma en manos de la gobernadora, en caso de que hubiera habido una figura política con mayor peso que Pablo, y que tuviera además la total y absoluta confianza de la señora Sansores. Este personaje o personaja, valga el término, habría sido la opción número uno para la mandataria, y los expedientes contra Pablo habrían servido para disciplinarlo.

No creció la figura de Liz Hernández, no se recuperó la confianza en el senador Aníbal Ostoa, y nadie hasta el momento ha dejado de ver como un payaso en permanente modo ridículo a Gerardo Sánchjez Sansores, el sobrino consentido,  de manera que la señora Sansores se quedó sin más opciones que Pablo.

Ahora le toca a ella frenar cualquier intento de investigación contra el edil Carmelo, y guardar hasta el fondo del archivero todos los expedientes integrados contra él. No sea que se enteren las autoridades federales, y que ellos sí lo metan preso.

Por eso nadie puede dar por consumada su postulación. Porque claramente advirtió la presidenta nacional de Morena Ariadna Montiel: aunque estuviera mejor posicionado en las encuestas, si se le comprueban hechos de corrupción no será postulado.

Asó que palabras más, palabras menos, va ser difícil que Pablo pueda ser candidato por Morena, y en caso de que se quiera saltar las trancas e irse por las libres, y se pudiera convertir en un peligro para el régimen, entonces se reabrirían esas carpetas secretas en su contra.

Pero la realidad de las cosas es que ese no es su verdadero fracaso.

Pablo va pasar a la historia como el alcalde que gobernó al Municipio carmelita en la etapa en que se fue a la ruina, en que su economía se desplomó, y en que hubo más desempleos y más negocios cerrados.

Porque la historia del Carmen hubiera sido otra si Pablo no hubiera sido tan miedoso para exigir que el presidente López Obrador cumpliera su promesa de traer las instalaciones de Pemex a la isla. Con su cobardía convalidó esa dolorosa traición para el Carmen y lo condenó al cataclismo económico.

Algo que ya estamos viendo en estos momentos con la nueva traición de Pemex al no pagar las deudas que tiene con sus proveedores. ¿Qué ha dicho Pablito ante esa terrible decisión de postergar los pagos hasta el 2033? Nada.

Y ese es su fracaso. Su cobardía y su gran culpabilidad por la actual crisis que afecta a miles y miles de carmelitas.

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