EXPEDIENTE | ¿NUEVA NARRATIVA O MENTIRAS MÁS ELABORADAS?
El pasado lunes 13 de abril, el director de la Unidad de Comunicación Social (UCS) del Gobierno del Estado, el corruptazo Walther Patrón, encabezó el “lanzamiento” de una nueva campaña denominada “El Gobierno de todos transforma”, que, según dijo, “no es sólo un simple cambio de texto”, sino una nueva estrategia para difundir las acciones que ha realizado esta Administración.
La versión oficial señala que esta campaña se basa en dos estrategias: una, la gobernadora y los secretarios del gabinete harán recorridos territoriales con mayor frecuencia; estarán en los municipios, colonias populares, barrios, ejidos, etcétera, difundiendo las principales acciones del gobierno Sansorista.
La segunda vía es que la UCS que encabeza Patrón Bacab, tendrá a disposición una base de información, videos, promocionales, testimonios, etcétera, para que los medios que son aliados de este Gobierno los difundan, y la población “se informe” de lo que están haciendo.
Una tercera estrategia es que la gobernadora repetirá hasta el cansancio que está trabajando, que hay más obra pública que antes, que la gente la saluda, la quiere, la besa, se toma fotos con ella —o sea es popular— y que, además, “no ha tomado ningún peso” del presupuesto, “no se ha comprado ni una carcacha”, y que su honestidad está por encima de cualquier ser vivo que exista sobre el planeta.
Es decir, la “nueva narrativa” es hacernos creer que todo está bien, que vivimos en un Estado de progreso, de inusual desarrollo económico, de mayor seguridad, pues estamos entre las tres entidades más seguras, y en donde el dinero se aplica en obras y acciones para el pueblo.
O sea, al estilo Goebbeliano, nos van a repetir hasta el cansancio que este Gobierno sí da resultados, aunque en los hechos, en la triste realidad, podamos constatar que no, que las cosas están peor que antes, y que además de todo, tenemos al Gobierno más cínico y corrupto.
Por ejemplo, ¿puede presumir Layda Sansores honestidad? ¿O que no ha desviado ningún peso público para sus gustos y gastos personales? Que se lo crea su abuela.
Para empezar, vale la pena recordar que hasta el momento, nadie tiene una idea exacta de la fortuna personal de la gobernadora. Y no se sabe, porque ella ha mentido en sus declaraciones 3 de 3 y en la declaración patrimonial ante la Contraloría. En unas dice tener 16 propiedades, en otra 34 y así lo maneja a su antojo, sin precisar las empresas y negocios en que participa. ¿Por qué ocultar algo que supuestamente se obtuvo honestamente? Hay información periodística, que la gobernadora jamás desmintió, de que la familia Sansores tiene al menos 700 propiedades. ¿Se puede obtener tanta fortuna por la vía legal y honesta?
También vale la pena traer a la memoria este episodio narrado por la revista EMEEQUIS: “Un excolaborador de Layda que ofrece su testimonio bajo reserva de identidad, cuenta que, siendo senadora, no le ajustaban los recursos para gastos en su estructura. Entonces se fue a ver a quienes controlaban los dineros en el Senado y les explicó que tenía sus gastos, y que presidía una comisión, etcétera. Y volvió Layda y nos comentó. ‘Ya está, vamos a tener un millón de pesos mensuales’”. Esta versión tampoco fue desmentida.
Son dos datos que dan al traste con la “nueva narrativa” que pretende presentar a Sansores San Román como “honesta” y como “trabajadora”, cualidades que simplemente no ha demostrado en estos casi cinco años que tiene en el cargo.
Si dice que su Gobierno sí ha realizado obras, que las muestre, pero que no salude con sombrero ajeno, con la construcción por ejemplo del C-5 que se hizo totalmente con recursos federales; o la modernización de la red carretera federal, que tiene el mismo origen presupuestal, al igual que el Tren Ligero, el Tren Maya o el Acueducto de Calakmul que, además, tienen la virtud de ser auténticos elefantes blancos.
Si Layda pone en servicio obras en los municipios que gobierna Morena, es porque esos alcaldes se han preocupado en invertir los pocos recursos que reciben para las obras en su territorio: pavimentación de calles, ampliación de la red de agua potable, etcétera. Que la gobernadora los inaugure, no significa que el dinero lo aportó su Administración o que los hizo ella.
Se trata pues, de una “nueva campaña” de simulación, de mentiras, y de manipulación informativa para que la gente se forme una nueva idea de la mandataria, y cuando los encuesten las consultoras nacionales, ya no la cataloguen como mentirosa, lejana al pueblo, o sin obra pública propia.
Parece que el agua está cerca de las narices de la Administración Sansorista, y por ello tienen que sofisticar hasta la manera de mentir. Y de eso se trata la “nueva narrativa” o su nueva “campaña”. Un Gobierno de mentiras que no presenta resultados reales y solo simula que los tiene.

