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ALGORITMOS

Si la escasez de medicinas e insumos en los hospitales es un problema de algoritmos, ¿entonces por qué hay miles de trabajadores del IMSS marchando en las calles debido a esas carencias?

Don Memín decidió llevar a la reunión vespertina con sus amigos del Parque Principal, la tableta que utiliza su hijo parta sus tareas de la secundaria. Así que se la pasó distraído, dándole clic a una gran cantidad de publicaciones que le llegaban en su cuenta de Facebook.

–¿Qué haces compadrito con tu tableta que no le has prestado atención a las elocuentes disertaciones de nuestro respetable gurú, el maestro jubilado don Julián?”, cuestionó doña Chela.

–“No me distraiga comadrita que estoy dándole likes a todas las publicaciones del Facebook que me prometen que si comparto sus contenidos me voy a hacer millonario en menos de 24 horas. Ya llevo más de 100 cuentas y cada vez me aparecen más invitaciones de ese tipo” explicó.

–¿Si sabes, le informó el poeta Casimiro, que mientras más ‘me gusta’ le des a una determinada publicación, más contenidos de ese tipo vas a recibir en tu cuenta del Face? Es lo que se llama el algoritmo de las redes sociales, pues dependiendo del tiempo que pases consumiendo un producto o dándole likes, el algoritmo considera que esas son tus preferencias y te envía publicaciones similares”.

–“Eso sí lo entiendo, respondió el rechoncho aseador de calzados. La razón por la que le estoy dando me gusta a los métodos que me pueden hacer millonario es para que se hagan realidad esos ofrecimientos”.

–“¡Pero eso no puede ser! Lo que dices es una auténtica barbaridad”, le corrigió el viejo Julián.

–“Eso dicen ustedes protestó don Memín, pero a mí la presidenta me enseñó que la escasez de medicinas en los hospitales no era real, y que solo se debía a los algoritmos del internet. Pero ayer acudí al centro de salud a consultar y no tenían ni alcohol para curar heridas. Veo a miles y miles de trabajadores del Seguro Social marchando en las calles porque no hay medicinas ni insumos, y entonces supongo que los algoritmos sí hacen realidad las publicaciones de las redes sociales. ¡Por eso estoy seguro que voy a hacer millonario!”

Doña Chela miró a su compadre con una extraña mezcla de lástima, conmiseración y burla antes de estallar en una estruendosa carcajada que se escuchó hasta Umán, Yucatán, donde se encuentran sus orígenes.

–“Coño compadre acaba usted de inventar la fórmula para acabar con la pobreza. Basta con darles likes a esas promesas de milagrosas bonanzas económicas, para que todos tengamos fortuna y prosperidad. Yo creo que usted y la señora presidenta se van a llevar este año el premio Nobel de Economía” concluyó en medio de otra sonora carcajada.

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