Opinión

CRISIS LABORAL EN CAMPECHE: LA INCOMPETENCIA E INEPTITUD DE LAYDA SANSORES ASFIXIA LA ECONOMÍA DEL ESTADO | Por: Lo que NO te CuentaN

La incapacidad para gobernar ya no se puede ocultar con distractores mediáticos.
Mientras la administración de se enfoca en el espectáculo, la incompetencia y la absoluta ineptitud de Layda Sansores su nula gestión para retener inversiones y dar certeza jurídica están provocando un desmantelamiento económico sin precedentes en Campeche.

La pérdida de dinamismo industrial no es una percepción, es una crisis estructural provocada por la falta de políticas públicas serias.

Los datos oficiales del INEGI exponen la magnitud del fracaso: Campeche inició el 2026 liderando la peor caída nacional en puestos de trabajo remunerados (-5.7%) e informalidad.

Bajo esta gestión, el estado se ha consolidado en los últimos lugares de generación de empleo formal en todo el país, acumulando una pérdida superior a los 10 mil empleos en el último año.

La ineptitud gubernamental se evidencia en casos concretos que destruyen el sustento de las familias campechanas:

El colapso de Grupo Karim’s.
Tras calificar burdamente como “rumores” las advertencias sobre la salida de capitales, la realidad desmintió la narrativa oficial.

Los propios trabajadores confirmaron que la división Karim’s A4 Medline cesará operaciones de forma definitiva el próximo 30 de octubre, dejando a cientos de familias en el desempleo. Esta omisión se suma al cierre previo de la planta AMMAR II en Calkiní, que dejó a más de 340 obreros desprotegidos.

El abandono sistemático en tenabo.
La crisis actual es la continuación de un patrón de desinterés, en Tenabo, el cierre de dos plantas textiles eliminó de golpe 800 empleos directos, una catástrofe laboral ante la cual las autoridades estatales mostraron una parálisis absoluta, siendo incapaces de diseñar incentivos fiscales o establecer mesas de diálogo efectivas para retener las fuentes de trabajo.

Resulta inadmisible que, pese a manejar presupuestos históricos y haber endeudado recientemente al estado con un crédito de mil millones de pesos, la inversión productiva sea inexistente.

Los recursos públicos se desvían hacia el gasto corriente y la promoción personal, mientras la infraestructura industrial del estado se convierte en un cementerio de concreto por la falta de visión económica.

Cuando una maquiladora cierra por la falta de garantías del gobierno, el impacto golpea en cadena a las tienditas, al transporte y al consumo local, estrangulando la economía de los municipios.

Ante las demandas legítimas de certidumbre, empleo y seguridad, la respuesta recurrente de la gobernadora es la evasión de responsabilidades y la descalificación de los sectores afectados y seguir culpando al pasado.

Gobernar un estado requiere seriedad, gestión económica y resultados, atributos ausentes en la actual administración.

Campeche no puede seguir pagando el costo de la incompetencia de un gobierno que administra la ruina con total indiferencia.

Exijamos cuentas claras y pongamos fin al silencio.

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